Opinión

Industria para competir y crecer

"El peso de la industria en el PIB de Navarra siempre ha sido alto. Ahora bien: existe riesgo de estancamiento si no se toman las medidas adecuadas"

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Javier Otazu

Publicado el 19/06/2026 a las 05:00

El peso de la industria en el PIB de Navarra siempre ha sido alto. Ahora bien: existe riesgo de estancamiento si no se toman las medidas adecuadas. Muchas de ellas las conocemos: mejorar las infraestructuras, regulación sencilla y accesible, eliminar trabas, un sistema impositivo equilibrado, ajustar el mercado de trabajo y la educación, sistema fiscal robusto y previsible. Profundizaremos en ello. El tema es peliagudo por una razón principal: debemos evitar caer en la trampa de “la renta media”. Le puede ocurrir a un país o una región. Características: no se puede competir con productos de bajo valor añadido ya que sale más barato comprarlos a otros países. Tampoco se puede competir con productos de alta tecnología al no tener un sector industrial con capacidades para eso. La receta para evitarlo es la comentada. También debemos tener en cuenta la situación geopolítica general: nos ha llevado del concepto de “globalización” al de “autonomía estratégica”. No se puede depender de la energía rusa, de la protección norteamericana o de los bienes baratos producidos en Asia. 

Como dijo José Ortega y Gasset, “toda realidad ignorada prepara su venganza”. ¿Qué hacer? “Lo que hay que hacer es lo que necesita hacerse, lo ves que se debe hacer, lo que nadie más ve que necesita hacerse” (Bucky Fuller). Entonces, ¿Por qué no se hace? Es un tema de poder, ideología y estructuras extractivas. Vamos a ilustrar cada caso con un ejemplo. A los gobiernos les interesa más dar subvenciones que bajar impuestos. Es muy sencillo: “si te portas bien, te doy la paga; en caso contrario, te la quito”. Muy mal. El incentivo correcto es premiar a quien sea eficiente. La ideología y tozudez quedan demostradas en el tema del alquiler: a más limitaciones de precios, menos oferta en el mercado. Sin embargo, como la medida da votos no deja de aplicarse. Un desastre. Estructuras extractivas: es difícil negar que el dinero no termina de gastarse bien. Existen muchas instituciones y puestos cuya única finalidad es la de “colocar amiguetes”. Y sus salarios no son bajos, no. No hay más comentarios. La economía tradicional explica lo que ocurre cuando se toman ciertas medidas. Subo precios, vendo menos. Aumento el gasto público, sube la deuda. Aumento del interés por parte del Banco Central, baja la inversión. 

La economía de la conducta explica las razones por las que se toman esas medidas. Las razones verdaderas, no las que nos dicen. Poder, ideología, influencia. La conclusión: se debe cambiar la estructura de gobernanza, ya que los incentivos de los puestos políticos más altos rara vez están alienados con los de la población general. ¿Cómo hacerlo? Muy difícil y complicado. Los modelos económicos de referencia son el norteamericano, basado en la fuerza de sus empresas y el chino, basado en la fuerza de su Estado. Ambos son criticados por la supuesta escasez de derechos de sus trabajadores. Lo dijo Deng Xiaoping (líder chino): “gato blanco o gato negro, lo importante es que cace ratones”. Lo que cuenta es el resultado y la eficacia, no las discusiones teóricas o ideológicas. Intuitivamente lo mejor sería aplicar un modelo intermedio, y para hacerlo se proponen ideas orientadas en esa dirección. Uno, defensa del Whistleblower. Es decir, premiar a quien denuncie ilegalidades, sean de donde sean. Dos, la ventanilla única no puede ser una ventanilla más. Ya basta de tanto papeleo. Tres, propuestas fiscales para incentivar a los pequeños empresarios. Los autónomos siguen siendo los grandes olvidados. Cuestión de votos. Cuatro, realizar planes estratégicos transversales, actuando todos los partidos políticos de forma acompasada. Cinco, desarrollar plataformas de inversión público privadas donde puedan participar personas físicas. 

Seis, más transparencia en las administraciones. Siete, doble reforma educativa. Por un lado, promover carreras o grados de Formación Profesional acordes a los nuevos tiempos. Por otro lado, incentivar desde las etapas más tempranas la necesidad personal de aprender, crecer y especializarse para crear riqueza. Ocho, repensar la política de subvenciones sustituyéndola por préstamos condicionados y bajadas de impuestos. En definitiva, ¿qué es la política industrial? Es el conjunto de las actuaciones públicas específicamente dirigidas a fortalecer la competitividad de las empresas. ¿En qué debe estar basada? En crear un marco de incentivos e instituciones que favorezca la inversión tecnológica y se guíe por criterios de excelencia horizontal. ¿Cómo se crea riqueza? Con regulación y libertad económica. No existe la mano invisible de los mercados; existe la mano visible de representantes sociales o lobbys que tienen otro tipo de intereses. ¿Cómo se reparte la riqueza? El papel del Estado es fundamental, y debe ser más cuidadoso en sus medidas. No sirve el “café para todos”; todo gasto, en especial el gasto social, debe revisarse de manera escrupulosa. Nada de polizones. ¿Qué ideología aplicar? La de Nassim Taleb. “Liberal para los grandes conglomerados económicos, de derechas (eficiencia) para los países, de izquierdas (equidad) para las regiones y comunista en su casa. 

Javier Otazu Ojer. Economía de la Conducta. UNED de Tudela.

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