Opinión
"Necesito que alguien me explique eso de que ahora el instituto se borre del calendario en cuanto asoma junio. O antes. El premio a los que se aplican, dicen. Ya. Claro"
A ver si damos con la tecla para que tener a los niños en casa desde ya no altere la paz familiar


Publicado el 18/06/2026 a las 05:00
Si ya lo sé. Tenía que llegar. Que era sólo cuestión de tiempo. Pero, qué quieren que les diga, un año más me ha pillado con la guardia baja. Te levantas, superas el maratón de ropas, niños y desayunos (lo que ocurre en una casa familiar entre las 7.30 y las 8.30 no se juzga) para plantarte en la parada del autobús y descubrir que ese momento ya está aquí. Como si se tratase de una revancha cósmica. El ESDDAMFDSH: El Segundo Día Del Año Más Feliz De Ser Hijo. El primero está claro, la mañana de Reyes. Obvio. Pero después , el último día del curso.
Han pasado 289 días para que el calcetín del karma se de la vuelta, pero quién los cuenta, ¿verdad? Son los que han transcurrido entre que el autobús escolar partió hacia el colegio aquel maravilloso 4 de septiembre, el Tercer Día Más Feliz Del Año De Ser Padre, y este soleado 19 de junio, una mañana que abre de par en par las puertas de un verano eterno para niños y adultos. A los primeros les trae la promesa de una estación suspendida en el espacio/tiempo, de un calendario interminable por la cantidad de planes y opciones a la vista. A los segundos, una bomba de racimo que explota sobre la conciliación familiar.
Y mira que me lo temía. Había señales. En concreto, dos. Las de A. y M. holgazaneando en sus guaridas desde hace días. Arrastrándose entre bañadores mojados y persianas bajadas a cualquier hora. Que esa es otra. Porque necesito que alguien me explique eso de que ahora el instituto se borre en cuanto asoma junio. O antes. El premio a los que se aplican, dicen. Ya. Claro. Y eso que con ellos la guerra es otra, una en la que móvil/tablet/switch/tele/horarios marcan el campo de batalla. Pero lo que nos preocupa más a los desolados padres y madres de turno es el conflicto que se avecina con los pequeños herederos.
Y aquí se aceptan sugerencias, soluciones y consejos para que la familia no sucumba ante el reto. Lo de campamentos, teletrabajo, abuelos, tíos y demás parientes me lo sé. Pero a ver si damos con la tecla para que tener a los niños en casa desde ya no altere la paz familiar. Propongo algo: mismo número de días de vacaciones laborales y escolares. Ya está. Lo he dicho. ¿Pues no era tan difícil verdad?