Opinión 

Mayoría silenciosa: social y democrática de derecho

"Un Estado de Derecho obliga a los poderes públicos a poner los medios necesarios para que todos los ciudadanos tengan derecho a una vida con seguridad y libertad"

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Pedro Muneta

Publicado el 15/06/2026 a las 05:00

La mayoría silenciosa, que no es precisamente a la que ha apelado ahora María Chivite, está totalmente en contra de la polarización no solo política, también social. A esa polarización hemos llegado de la mano del expresidente Rodríguez Zapatero con su guerra civilismo, seguida de María Chivite y sus acuerdos traspasando sus propias líneas rojas, y después con Pedro Sánchez y sus pactos de investidura con Junts y EH Bildu vendiendo la dignidad de la Nación y la Ciudad de Pamplona. Esa mayoría estará con Antonio Escohotado cuando dijo aquello de: “A ver si eres capaz de enhebrar un debate político sin las palabras: izquierda, derecha, ultra, extrema y fascismo”. Añado: y comunismo como dictadura. Fascismo y comunismo, las dos ideologías que causaron millones de muertos en el siglo XX. Una mayoría social en Navarra aboga por la descentralización frente a la centralidad y uniformidad del Estado. Siendo Comunidad Foral, nos corresponde la defensa de nuestra identidad foral y de nuestra autonomía; la defensa de nuestras instituciones y de nuestra capacidad de poder crear un ecosistema fiscal atractivo a empresas, autónomos y familias. Una democracia liberal como España, frente a dictaduras de uno u otro lado, aunque algún socialista/sanchista haya hecho negocios con ellas y la justicia ya le ha dado alcance…, obliga a ejercer un control del gobierno y de todas sus instituciones. Una democracia liberal obliga a un ejercicio diario de transparencia ante todos sus ciudadanos que la mantienen con sus impuestos. 

Aunque algunos no lo acaben de entender, con la Constitución del 78, la Constitución de la concordia, los padres de nuestra Carta Magna pusieron con letras de oro que España es un Estado social y democrático de Derecho. Un Estado social busca una redistribución de la renta más justa y equitativa, pero antes se deben poner los medios para crear riqueza y no repartir miseria. También el gobierno debe saber que su prioridad política es el acceso de los ciudadanos a una vivienda digna, a los centros de salud públicos y/o concertados con centros privados, a la educación, a un salario y a unas pensiones dignas y sostenibles en el tiempo… No es cuestión de unos u otros partidos políticos, es de todos. Además, se ha demostrado que aquellos partidos que no son tildados de “progresistas”, pero son “centrados” y “pragmáticos”, construyeron más viviendas públicas, pusieron más suelo para construir las mismas (“removiendo los obstáculos”), dieron un servicio sanitario mucho mejor que ahora… y todo ello con impuestos más bajos que es otra manera también de subir los salarios de todos los trabajadores. Un Estado democrático significa que no se pueden levantar muros contra el primer partido de la oposición como ha ocurrido desde el Pacto del Tinell del 2003 en Cataluña. Ni tampoco vulnerar, como ha hecho Sánchez, las normas “constitucionales” para conseguir su investidura con Junts. Ni en nuestra Comunidad Foral, construir un cordón sanitario al primer partido de Navarra, a UPN, pese al ofrecimiento de este a colaborar y llevar a cabo las políticas necesarias para el progreso que otros partidos frenan (viviendas, TAV, Canal de Navarra…). 

Un Estado de Derecho obliga a los poderes públicos a poner los medios necesarios para que todos los ciudadanos tengan derecho a una vida con seguridad y libertad. En un Estado de Derecho el poder judicial recae en los jueces y tribunales de justicia, y el Consejo General del Poder Judicial es su máximo órgano de gobierno. Este órgano de gobierno ha emitido recientemente una declaración institucional en la que muestra su preocupación por las continuas descalificaciones y críticas vertidas por ministros y altos cargos del Gobierno socialista hacia las decisiones de los jueces, ante la presunta ingente y mastodóntica corrupción que asola al gobierno de Sánchez y a su partido que él dirige. El respeto a la independencia judicial es básico para la propia Democracia con mayúsculas. Y tan grave como no creer en la justicia es mentir; y mentir mienten hasta en las ruedas de prensa del Consejo de Ministros y Ministras. Y leyendo la última novela de Julián Quirós, director del ABC y Premio José Javier Uranga del año pasado, “El último brindis”, debemos reseñar el papel fundamental de los medios de comunicación en democracia, en su función crítica y fiscalizadora del poder, cualquiera que sea el partido que lo ejerza. 

Ay, qué otra Comunidad foral hubiéramos sido, amigo Sancho, si en estos últimos años hubiéramos tenido otra señora dirigiéndonos. Pero… “sábete, Sancho, que todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas…”. 

Pedro Muneta Irujo es licenciado en Derecho.

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