Opinión

Chivite y Cerdán: un año después

"Chivite eligió aferrarse al poder, resistir y prolongar una legislatura políticamente agotada"

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Cristina Ibarrola

Publicado el 14/06/2026 a las 05:00

Hay fechas que quedan grabadas en la memoria colectiva. Días que marcan un antes y un después, que cambian una legislatura o incluso una época política. En Navarra, una de esas fechas fue el 12 de junio de 2025. Y no para bien. Aquel día conocimos el informe de la UCO sobre Santos Cerdán. Hasta la noche anterior su partido seguía defendiéndolo. Horas después, el número 3 del PSOE, y quien había sido durante años el dirigente más poderoso del socialismo navarro, dimitió de todos sus cargos. Fue un terremoto político nacional con epicentro en Navarra. A pesar de que se acumulan tantos escándalos que amenazan con convertir lo extraordinario en cotidiano, la caída de Cerdán no era la de un dirigente cualquiera, sino la del hombre de la máxima confianza de Sánchez y de Chivite. Quien negoció con EH Bildu para que ambos obtuvieran el poder a cambio, como se está comprobando, de seguir tejiendo oscuras operaciones y tramas. Parecía imposible que algo así no tuviera consecuencias políticas de enorme alcance. 

La imagen conmocionada de María Chivite compareciendo aquella misma tarde ante lo ocurrido con el que definió como su compañero y amigo, transmitía una sensación muy clara: la presidenta presentía que la caída de Cerdán acabaría arrastrándola a ella. Cerdán ha pasado casi medio año en prisión y la justicia le investiga por liderar presuntas tramas por cobrar mordidas en amaños de obras públicas y actuar como cloaca del PSOE para manipular investigaciones judiciales contra el PSOE y el entorno de Sánchez. El calendario todavía reservaba otra fecha decisiva. El 18 de junio de 2025 se conoció el documento que presuntamente acredita la posesión de Cerdán del 45% de Servinabar, según el fiscal jefe Anticorrupción una sociedad creada ad hoc para lucrarse de obras públicas sin aportar nada a ellas. Ese mismo día dimitía Ramón Alzórriz, vicesecretario general del PSN y portavoz parlamentario socialista, tras conocerse la relación laboral de su pareja con Servinabar. 

Si el 12 de junio fue una sacudida de gran magnitud, el 18 de junio se convirtió en una crisis existencial para el socialismo navarro. Ya no era solo Cerdán. Caía el otro dirigente más próximo a Chivite. Cerdán y Alzórriz eran quienes la ayudaron en todo. El Gobierno de Chivite está agotado desde entonces. La legislatura, amortizada. Son un gabinete de supervivencia política. Lo lógico era acabar con un Gobierno, después de que Chivite permitiera operar en Navarra a la supuesta trama de corrupción y a las cloacas del PSOE, convocar elecciones anticipadas y que los ciudadanos tuvieran la palabra ante tanta sospecha, desconfianza en las instituciones y responsabilidad al menos ética y política de la presidenta. Es lo mínimo exigible en democracia, pero nada de eso ocurrió. 

Chivite optó por resistir a toda costa. Desde entonces toda la acción política de su Gobierno parece responder a una única hoja de ruta, a una sola prioridad: sobrevivir. Sobrevivir a informaciones, registros, investigaciones judiciales y al desgaste que cada nueva revelación provoca sobre las instituciones navarras. Un año después de que se conociera la participación de Santos Cerdán en Servinabar y dimitiera (a medias) Alzórriz, la comisión de investigación del Parlamento de Navarra cerrará sus trabajos. Y lo hará sin que nadie asuma responsabilidad política alguna. Durante este año han aparecido más indicios y constataciones de ilegalidades, irregularidades, presiones y represalias sobre cómo se gestionó la adjudicación de los túneles de Belate. Sin embargo, Chivite todavía no ha explicado cómo su Gobierno terminó adjudicando 76 millones de euros a una UTE de la que formaba parte una empresa vinculada presuntamente con Cerdán. EH Bildu se ha convertido en el mejor abogado defensor de Cerdán, de Sánchez y de Chivite. No lo hace gratis. Y mientras estos últimos dedican toda su energía a sobrevivir y sortear titulares diarios, EH Bildu recoge las nueces y multiplica su capacidad de condicionar las políticas. El premio no es menor: ya son segunda fuerza en Navarra. 

Un año después, la caída de Cerdán sigue sin provocar asunción de responsabilidades políticas. Chivite eligió aferrarse al poder, resistir y prolongar una legislatura políticamente agotada. Y mientras los ciudadanos asisten con impotencia e incredulidad a todo esto, Navarra sigue acumulando con Chivite récords negativos en prácticamente todos los ámbitos. El mayor número de personas en riesgo de pobreza y exclusión; el mayor tiempo de espera para una primera consulta médica, revisión o cirugía; el mayor número de personas en espera de una vivienda protegida; el mayor tiempo de espera para la valoración de la discapacidad; la peor posición de España en siniestrabilidad laboral o emancipación juvenil. Y todo ello pagando más impuestos, lo que nos resta competitividad y obliga a jóvenes y empresas a marcharse de Navarra. En UPN seguiremos trabajando sin descanso para que Navarra vuelva a tener un gobierno de personas honradas y solventes que recuperen los estándares de ejemplaridad que merece. La palabra la tendrán los navarros en mayo de 2027. 

Cristina Ibarrola. Presidenta de UPN

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