Editorial
Sánchez, el líder que no sabe nada
El intento del secretario general de los socialistas de encapsular su enésima crisis negando conocer las andanzas de Leire Díez choca una vez más con su responsabilidad

Publicado el 06/06/2026 a las 05:00
La situación se vuelve cada vez más tensa e insostenible en torno al Partido Socialista, en la medida en la que se van conociendo más informaciones aportadas por el informe de la UCO de la Guardia Civil sobre la presunta trama de las cloacas de Ferraz y que tendría por objeto proteger a Sánchez. En este caso, y siempre según los agentes, Cerdán y Leire Díez estarían al frente de la “cloaca” para entorpecer investigaciones contra el PSOE.
Toda una serie de presuntas maniobras, que la justicia tendrá que terminar por dirimir, tan chuscas como preocupantes por su objetivo final. Cerdán negó este viernes de forma “absoluta y radical” cualquier delito y criticó que la Policía Judicial “no inicia investigaciones sobre hechos concretos con apariencia delictiva y luego busca responsables”, sino que utiliza la metodología inversa.
En su derecho está el exsecretario de organización socialista de defenderse, pero de ahí a acusar a la UCO va un trecho. De hecho, obvia sus falsedades en sede parlamentaria, donde minimizó su relación con Díez a “un par de reuniones” cuando el juez de la Audiencia Nacional tiene acreditados, al menos, 39 encuentros.
También este viernes se pronunció el presidente Sánchez, que, para sorpresa de nadie, aseguró que nunca tuvo información ni conocimiento de las andanzas de Leire Díez, porque no las habría tolerado. El presidente volvió a atacar a la oposición, como si lo que ocurre en el seno de su partido fuera responsabilidad de terceros, y reiteró que el suyo es “un Gobierno limpio, mi partido es un partido íntegro y, desde luego, la corruptela de unos pocos no va a enmarañar la tarea que está haciendo” su Gobierno.
Lo que olvida señalar es quiénes serían esos pocos. De dar por buena su versión del desconocimiento, algo difícil de creer en un partido que lidera con mano de hierro, Sánchez elude además deliberadamente su responsabilidad in vigilando. Como poco. Porque él eligió a los dos últimos exsecretarios de organización del partido, Ábalos y Cerdán, hoy imputados, y porque no vigiló qué es lo que pasaba en el partido del que es secretario general.
Una conducta que sin duda incapacita a quien pretende liderar una organización. Mientras su partido implosiona, Sánchez sólo tiene como objetivo seguir al frente del país al precio que sea y pase lo que pase. Y lo que menos le importa son los ciudadanos y la gobernabilidad de España.