Opinión
Navarra duele... lo justo
"La política en España, y muy especialmente en Navarra, necesita una reforma integral, un reseteado profundo que afecte incluso al proyecto institucional"

Publicado el 14/05/2026 a las 17:40
Somos muchos a los que Navarra nos duele, pero nos duele lo justo, que no es poco, pero lo necesario cuando observamos que la Comunidad foral pierde posiciones en empleo, hoy en 8ª posición cuando siempre hacíamos podio en el conjunto del Estado autonómico. En Salud tenemos a los profesionales del sector cargados de razones, clamando por un cambio radical el modelo de gestión, con 13 especialidades plantadas en su negativa a hacer horas extras y unas listas de espera que ya superan las 62.000 personas aguardando una primera visita (1.200 más que el mes anterior), solo superados por Canarias. En Educación no andamos mejor, los cierres de aulas en la enseñanza concertada planteados por el consejero del ramo, evitados de momento por el Parlamento, junto a un mayor repunte del fracaso escolar y una merma en la libre elección de centro, es una realidad incuestionable. La fiscalidad es harina de otro costal pues siendo Navarra la Comunidad con mayor título para ejercer nuestra autonomía fiscal y tributaria, por nuestro Régimen de Convenio, hemos pasado, por iniciativa de nuestro Gobierno, a ser la Comunidad, junto a Cataluña, con mayor presión fiscal efectiva global del Estado autonómico español.
El “mundo al revés”, después de tanto tiempo soportando a tertulianos de todo tipo y condición ideológica criticando nuestro Régimen económico, tildándolo de privilegio, los navarros nos topamos con la cruda realidad de soportar una mayor presión fiscal que cualquier otro ciudadano español que tributa en la CAV o en Régimen común, a pesar de que en Navarra gobiernan los mismos partidos que en la Comunidad Vasca. La comparativa fiscal de Navarra con País Vasco, Madrid, la Rioja y Aragón en IRPF, Patrimonio, Sucesiones y Sociedades, que recientemente nos presentaba este Diario, justifica la huida paulatina de Navarra hacia territorios menos gravosos de rentas y capitales. La deslocalización de empresas y la escasa inversión exterior en la Comunidad foral son consecuencia de todo ello. Según el Gobierno de Navarra, la economía creció el año pasado el 2,3% frente al 2,8% nacional y se prevé que este año crezca el 1,8% frente al 2,2% nacional, 5 y 4 décimas menos en Navarra que la media española. Acceder a la compra de una vivienda pasa por un calvario fiscal difícil de soportar. Los impuestos que pagan los dueños de los terrenos, promotores y compradores por IVA y Actos jurídicos documentados engordan los ingresos de la Administración pero hacen inaccesible la compra de una vivienda para el ciudadano corriente y joven. Una política consensuada con los Ayuntamientos se impone.
La política en España, y muy especialmente en Navarra, necesita una reforma integral, no solo un lavado de cara ni un tratamiento superficial, necesita un reseteado profundo que afecte incluso al proyecto institucional. Hace poco tuve la oportunidad de asistir al debate en el Parlamento sobre la iniciativa de UPN para pulsar el posicionamiento de los grupos acerca de la supresión de la Disposición Transitoria 4ª. Como nos tiene acostumbrados, el PSN-PSOE se situó donde manda el poder, es decir en el No. Las circunstancias mandan y los partidos nacionalistas Geroa y Bildu obligan en su afán por conseguir su objetivo territorial de integrar Navarra en su proyecto independentista de Euskal-Herria. Es verdad que la integración solo será posible si los navarros quieren, pero al paso que vamos, “todo se andará” pues como sabemos, el nacionalismo vasco es experto en el “paso corto, vista larga, buena o mala intención y a esperar la ocasión”. Dicen que “dato mata relato”, pero ahora con un Gobierno Frankenstein como decía Rubalcaba; de izquierda radical y nacionalista como digo yo, y progresista, como dicen quienes lo componen, el relato parece imponerse a los preocupantes datos que día a día nos presenta la actualidad política, económica y social. A pesar de ello a los navarros parece no movérsenos ni una fibra del sentimiento popular.
Todo esto nos permite decir que es difícil imprimir velocidad a infraestructuras claves para el progreso de Navarra si los seguidores de quienes sabotearon Itoiz-Canal de Navarra y quienes llenaron las paredes y puentes de “No TAV” son los que tienen la manija y los votos para marcar prioridades y controlar los tiempos. El futuro de España y Navarra no puede depender de enfrentamientos extemporáneos, de acuerdos hechos “a sangre” para borrar del mapa al partido mayoritario, con quienes quieren romper España y convertir a Navarra en una provincia de Euskal-Herria, de una inmigración incontrolada, de una sociedad subsidiada, de un exceso de regulaciones y de extravagancias difícilmente digeribles por una ciudadanía libre y democrática. Emulando al siempre brillante Pérez Reverte diré: “El respeto de un país o Comunidad se basa en la eficacia, el prestigio y la coherencia, pero si dependes de quienes hasta hace bien poco odiabas ideológicamente y lo publicitabas con orgullo, el mensaje que envías a la ciudadanía es de clarinete”.
Miguel Sanz Sesma. Expresidente del Gobierno de Navarra.