Opinión
Diario de un presidente en La Moncloa
"En las próximas semanas se producirán hechos que pueden hacer pensar a nuestro presidente si le conviene seguir redactando su Diario"

Publicado el 04/05/2026 a las 05:00
El género autobiográfico, incluso literario, suele ser cultivado por algunos presidentes tras su abandono del poder. Últimamente lo ha hecho con inusitado éxito de ventas, un best seller, el ex presidente francés Nicolás Sarkozy, buen amigo de España a diferencia de otros presidentes galos, que ha publicado recientemente un librito ya traducido a nuestro universal idioma, como Diario de un prisionero. Allí narra los veinte días que pasó en La Santé, tras la discutible sentencia de un tribunal de París, que le recluyó en la peligrosa prisión, donde, a pesar de tener guardaespaldas y la protección del director de la Prisión, temió por su vida. En Francia, a diferencia de nuestro país, el recurso al TS (Penal) no evita la prisión. Seguramente. en España cualquier político recluido, pensemos en Ábalos o en los independentistas catalanes tras el golpe del procés, -si excluimos al espabilado y prófugo de Puigdemont-, nadie hubiese temido por sus vidas. Menos aún de los etarras excarcelados tras una triquiñuela legal por la administración penitenciaria del País Vasco, en manos del PNV.
Nuestro viajero presidente, que tras el periplo de hace unas semanas a China, ha cosechado un sonoro Nein a su pretendida política de denigración del Estado de Israel, cuyo acuerdo de asociación con la UE, había propuesto denunciar, no se ha repuesto del desencuentro comunitario No entro en el fondo del asunto, pero la política comunitaria que practica el Gabinete Sánchez, cada día más desviada y solitaria en la Unión Europea, no parece la más beneficiosa para los intereses de España Nuestro presidente Sánchez parece seguir las maneras del ex premier húngaro Victor Orban, queriendo marcar su propio paso a la UE, cuando olvida la necesidad del consenso para cuestiones esenciales, tan acostumbrado como está en política interior a ir a su aire, sin pactar nada con la oposición, ni cuando le aprietan las circunstancias. Pensemos, por ejemplo, en la masiva regularización de emigrantes a través de una reforma del Reglamento de Extranjería que está pendiente de pronunciamiento del Tribunal Supremo, y que deberá decidir si la masiva regularización exigía la modificación de Ley de Extranjería (LO 4/2000) por las Cortes Generales y no solo de su Reglamento por el Gobierno. De momento nuestro presidente parece querer seguir escribiendo su Diario, no de un prisionero, sino de residente en la Moncloa, aunque cuando veas las barbas pelar -hermano y esposa en apuros judiciales- pon las tuyas a remojar.
En las próximas semanas se producirán hechos que pueden hacer pensar a nuestro presidente si le conviene seguir redactando su Diario de un presidente, pues las elecciones de 17 M en Andalucía pueden propinarle una puya en la figura de la ex ministra de Hacienda; María Jesús Montero De igual modo el juicio de Ábalos y Koldo por las mascarillas COVID no le están dejando en buen lugar. Sin embargo, si Sarkozy entró en prisión por las dádivas que le facilitó el líder libio Gadafi- según él niega- para su campaña electoral de las presidenciales, y pendiente de la sentencia de la Cour de Cassation, qué dirían de algunos rotos y descosidos de nuestro presidente que desprecia al parlamento, gobierna a su bola pese a perder votaciones en el Congreso, como la de la prórroga de los alquileres, y le denuncian los testigos en la sede del TS. Cuando menos le recriminarían su ninguneo de la CE/78 de la que se sirve para mantenerse en el poder pero no la cumple en lo que no le interesa.