Opinión
La diferencia entre resistir y gobernar
"Pedro Sánchez sigue haciendo su particular e interesada lectura de los hechos, evidenciando, de obra y palabra, que lo que realmente le preocupa es su continuidad en la Moncloa"

Publicado el 03/05/2026 a las 05:00
Lo excepcional se ha convertido en cotidiano en una legislatura marcada por las turbulencias de gran calado en nuestro país. Tan es así, que lo ocurrido esta semana en el Congreso con la derogación del real decreto ley de vivienda, pasa a ser una más de esas evidencias que reflejan que hace ya tiempo que Pedro Sánchez perdió el favor de la mayoría que le aupó a la presidencia. Pero el líder del Ejecutivo sigue haciendo su particular e interesada lectura de los hechos, evidenciando, de obra y palabra, que lo que realmente le preocupa es su continuidad en la Moncloa por encima de pode r dar una solución de consenso en torno a los problemas que preocupan a los españoles. Solo hay que ver la respuesta altiva que le dio el pasado miércoles en el congreso al portavoz navarro de UPN Alberto Catalán. “Yo reflexiono, reflexiono y concluyo, sinceramente, a ver si con esto les puedo persuadir, de que España lo que necesita son ocho años más de gobierno socialista”.
Pedro Sánchez en su esencia más pura. Si hace un tiempo no tan lejano eran muchos lo grupos que estaban convencidos de que pese a afirmar que iba a agotar la legislatura acabaría convocando antes elecciones, hoy dan por hecho que aguantará hasta 2027. Y ahí es donde precisamente donde reside el problema: en que Sánchez ha convertido la resistencia y el apego al sillón en el objeto de una legislatura que va de mal en peor. Si ya Junts rompió con el Ejecutivo hace meses, ahora es el PNV el que le ha advertido que ya no va a “tragar” con reales decretos leyes que no hayan sido negociados antes de su aprobación en el Consejo de Ministros. En esta cruda realidad de imposibilidad tácita de gobernar se mueve el país, con el jefe del Ejecutivo que ha perdido los apoyos que le cobijaban, y con castigos en las citas electorales a las siglas socialistas, salvo en Castilla y León. Mientras el debate político se centre en la continuidad de Pedro Sánchez, sin una mayoría alternativa hoy que pudiera desalojarlo con una moción de censura, los grandes problemas ciudadanos (vivienda, sanidad) continúan sin la respuesta que merecen. Y así no se puede seguir.