Opinión

La agencia académica o laboral de la adolescencia

thumb

María Luisa Sanz de Acedo

Actualizado el 16/04/2026 a las 11:15

Todos los años me gusta acercarme a una de las preocupaciones más relevantes que los adolescentes tienen en estas fechas. Pronto terminan sus estudios secundarios. Ya sienten una profunda necesidad de ir clarificando cuál será su agencia académica o laboral que satisfaga sus sueños, sus proyectos futuros inmediatos. A tal fin son varios los aspectos o factores de personalidad y de entornos cercanos que pueden influir en sus capacidades de reflexión y actuación y, por tanto, en las metas que se propongan. Algunos de ellos comentamos en este artículo.

Sobre la personalidad. Cuán importante es, sobremanera en esta etapa de la vida, que “uno se pregunte cómo me percibo, qué imagen tengo sobre mis talentos, destrezas y gustos personales (autoconcepto); si me siento contento, orgulloso de mí mismo, de mis posibilidades concretas (autoestima) y si todo ello me proporciona confianza suficiente como para afrontar el desempeño que más me atrae”. Entre amigos, a veces los adolescentes conversan sobre sus propias aptitudes: “ yo soy bueno/a en matemáticas; otros en informática, o literatura, o biología, o comunicación o mecánica, etc...; soy feliz y me lo paso en grande cuando me ocupo en algo provechoso que me gusta; seguro que lograré ser un profesional eficiente en... Luego considero que estoy preparado para saber qué elegir en beneficio propio”.

¿ERES SUSCRIPTOR? AQUÍ TIENES MÁS INFORMACIÓN SOBRE ESTE TEMA

Amplía la información sobre OPINIÓN en la edición e-paper de Diario de Navarra, disponible a diario para suscriptores de papel y PDF

Estos diálogos son típicos de un adolescente bastante maduro e indican que posee las competencias básicas que le permitirán comprometerse con relativo éxito en la decisión ocupacional que afectará a su porvenir. Sugieren que está construyendo su trayectoria vital, que se acepta como es, con sus talentos y defectos. Muestran una personalidad proactiva dirigida al logro de objetivos y una actitud positiva y saludable hacia sí mismo adaptando su comportamiento a los posibles desafíos del aprendizaje. Es un joven que actúa inteligentemente, que tiene conciencia de la transcendencia del momento en el que está inmerso, aunque sea partiendo de cierta incertidumbre personal hacia el mundo laboral al que pretende dirigirse.

Sobre el entorno más próximo. Un aspecto a destacar es el apoyo y el aliento de la familia. Crucial siempre, pero en la adolescencia más todavía. Es normal que los padres sigan de cerca las aspiraciones educativas de sus hijos, les suministren información, les propongan ideas y posibles salidas profesionales y les recuerden que el esfuerzo personal es esencial para recorrer con valentía el camino trazado y conseguir los fines deseados. Mas el papel de los padres no ha de ser decisorio, ha de ser el de facilitador demostrando empatía y aceptación con la determinación última de su hijo/a, sin imponer sus propias expectativas, de modo que se eviten conflictos estériles.

Asimismo interesa considerar el entorno que conforman profesores y compañeros. Los primeros, si establecen una relación auténtica, afectuosa y estimulante con sus educandos podrán motivarles hacia un aprendizaje profundo de las materias que imparten destacando en ellas lo que aportan a la sociedad y a su formación. Los segundos, los compañeros, los pares, también influyen en las deliberaciones del adolescente sobre todo cuando comparten preferencias y emociones. Con todo, conviene al respecto manifestarse precavido, pues bueno será percibirse relativamente independiente y apto para expresar opiniones personales con plena libertad sin sucumbir ante pareceres contrarios a las propias posibilidades, aunque sin dejar por ello de proyectarse como amigo confiable.

Juntos, estos factores comentados constituyen verdaderas fortalezas personales que acompañarán al adolescente cuando precise de esfuerzos especiales para conseguir los retos formativos que se planteó. Poco a poco, paso a paso, irá asignando valor a las actividades que llevará a cabo mejorando así tanto su fortaleza personal (quién soy) como su convivencia social (para qué).

Dice la experiencia que la adolescencia es una de las etapas más vulnerables de la vida, pero a su vez llena de impulsos ilusionantes, de oportunidades atractivas y de deseos de participar en el mundo impulsando en él cambios provechosos para la mayoría ciudadana. Con intereses cada vez más claros y diferenciados, es oportuno, pues, que el joven se pregunte cómo y dónde le gustaría verse el curso que viene y cuál será su perfil profesional que condicionará desde ahora su vida. Ánimo a todas/os.

María Luisa Sanz de Acedo Lizarraga. Catedrática de Universidad en Habilidades del Pensamiento y de la Creatividad

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora