Editorial
Trump, fuera de control
El presidente parece acorralado por su propio ultimátum a Irán mientras éxitos como el rescate de los pilotos no ocultan el fracaso estratégico

Actualizado el 07/04/2026 a las 08:22
Donald Trump rompió cuatro días de reconfortante silencio. El derribo del F-15 sobre territorio iraní y la urgencia de rescatar a los dos tripulantes impusieron ese periodo de sensatez. Pero la recuperación de los aviadores, a un coste multimillonario en pérdida de material militar, animó al presidente de Estados Unidos a incidir en el error que caracteriza las cinco semanas transcurridas desde que, junto a Israel, resolvió atacar a Irán sin provocación previa: pretender que los éxitos operativos pueden ocultar el fracaso estratégico.
En plena cuenta atrás del ultimátum a los ayatolás, pospuesto en varias ocasiones y que debería vencer este martes, el republicano se asomó primero a su red social con un mensaje desconcertante. Por la grave amenaza de atacar las plantas eléctricas y los puentes del país, y por emitirla con un lenguaje grosero y expresiones ofensivas para los musulmanes.
Por más que su círculo de aduladores le pueda trasladar que destruir infraestructuras civiles induciría movilizaciones contra Teherán, anunciar públicamente tales propósitos equivale a reconocer la intención de cometer posibles crímenes de guerra. Y, en Domingo de Pascua, burlarse de la segunda religión con más fieles en el mundo revela falta de moderación en el desempeño de tan alto cargo.
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Este lunes Trump perseveró aseverando que, si por él fuera, “se quedaría con el petróleo de Irán y ganaría mucho dinero”. Un presidente fuera de control, que parece acorralado por su propio ultimátum, afronta por primera vez una campaña más dura y prolongada de lo que pudo prever. Y se muestra incapaz de lograr los que pueden ser sus objetivos reales: un régimen dócil y la eliminación de un programa nuclear que a los nuevos y radicalizados dirigentes puede resultarles ahora más atractivo que nunca.
Los bombardeos continuos de EE UU e Israel han degradado la capacidad operativa de Irán. Pero Teherán conserva el control de su arma más poderosa, el bloqueo de Ormuz, y no tiene intención de desechar esa baza como evidencia su rechazo este lunes a la tregua de 45 días planteada por EE.UU y su contraoferta: un fin permanente del conflicto reconociendo la autoridad iraní sobre el estrecho.