Dulanz
Elizondo, vandalismo porque sí
"Salvo que den con ellos y paguen lo que han hecho, que sería lo deseable, sus tropelías se las acaban cargando en sus bolsillos los vecinos que de verdad se comportan"


Actualizado el 11/03/2026 a las 07:46
Hay hechos que producen incredulidad, rechazo y vergüenza ajena a partes iguales. A los vándalos, que desgraciadamente abundan, les ha dado este fin de semana por arremeter en Elizondo. Manda narices. Además del derribo de jardineras en el puente de Txokoto, los cafres no tuvieron mejor idea que arrancar de cuajo la forja escultural que el pueblo dedicó a dos de sus personajes más ilustres.
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Pero qué se les va a pedir a una banda de descerebrados que entienden por divertirse arremeter contra el mobiliario urbano que es de todos los vecinos y emprenderla a golpes con lo que ven. Lo que menos les importa es que la escultura rindiera honores a dos baztandarras ejemplares. Ni los daños que generan en el bien común. Y para más inri, salvo que den con ellos y paguen lo que han hecho, que sería lo deseable, sus tropelías se las acaban cargando en sus bolsillos los vecinos que de verdad se comportan y lo son. Es aberrante.