Editorial
Y entre tanto ruido, al fin un reconocimiento
Cerdán deja en su comparecencia en la comisión de investigación de los túneles de Belate una verdad política de peso: la asunción de que pactó con Bildu otorgarle el Ayuntamiento de Pamplona

Publicado el 12/02/2026 a las 05:00
La comparecencia de Santos Cerdán en la comisión de investigación sobre licitación y adjudicación de obra pública del Gobierno de Navarra dejó este miércoles uno de los grandes titulares desde que el Parlamento comenzase a indagar en las irregularidades detectadas en torno a la duplicación de los túneles de Belate. Y eso que ni siquiera guarda relación con la obra.
La asunción del otrora líder del socialismo navarro sobre que él mismo pactó con EH Bildu la moción de censura del Ayuntamiento de Pamplona para hacer alcalde a Asiron sorprende más por lo taxativo de la misma que por un fondo que todos daban por supuesto. Y es en ese plano político donde adquiere relevancia, pues ayuda a retratar las incoherencias -cuando no mentiras abiertas- que los cargos del PSN han ido repitiendo hasta ahora para negar la mayor. Desde ayer pocos recurrirán ya el relato de una “ciudad paralizada” como argumento para desalojar a UPN del poder municipal cuando ha sido el propio Cerdán quien ha puesto negro sobre blanco las reuniones negociadoras en la amoralidad de los pactos del sanchismo con los herederos políticos de la banda terrorista.
Hasta ahora, las 21 sesiones con comparecientes en la comisión de investigación habían dejado poca utilidad real al margen de constatar hechos como las presiones de Jesús Polo, presidente de la mesa de contratación, sobre los ingenieros que habían mostrado su disconformidad, o las dudas sobre el sistema de votación empleado para adjudicar la obra a la UTE formada por Acciona, Osés y Servinabar, la empresa en el epicentro de la supuesta trama de corrupción.
Las 78 horas de interrogatorios más o menos punzantes, donde las preguntas de verdadera enjundia escasean, han trasladado al ciudadano la sensación de vivir en un bucle acelerado donde todo es ruido. Por eso conviene recordar que, en el origen de esta batalla parlamentaria, están los informes de la UCO y sus apuntalados indicios de una intolerable corrupción en el corazón del PSOE, un partido sacudido por el mal hacer de algunos de sus pesos pesados y que aguarda a lo que vaya saliendo de la comisión de investigación que de verdad importa: los tribunales.