Editorial
Portugal sí frena la ola reaccionaria
El candidato socialista Seguro se impuso con un 67% de los votos al ultraderechista de Chega, con un discurso moderado y alejado del trumpismo

Publicado el 11/02/2026 a las 05:00
Portugal acaba de resolver las elecciones presidenciales más reñidas en décadas. En la primera vuelta de los comicios, celebrado en enero, se enfrentaron 11 candidatos y António José Seguro, aspirante del Partido Socialista (PS), venció con el 31% de los votos. La segunda vuelta de este domingo se saldó con una contundente victoria del exministro António José Seguro, que se impuso con nada menos que el 67% de los votos frente al candidato del partido ultraderechista Chega.
Se trata de un triunfo en diversos sentidos. Por un lado, Seguro llevaba más de una década fuera de la política tras una salida accidentada, por lo que su regreso a la primera línea estaba desprovisto de buenas expectativas -hace sólo unos meses las encuestas le daban un 6 % en intención de voto-. Además atrajo para sí un respaldo casi unánime del resto de formaciones en segunda vuelta, gracias a su discurso moderado -centrado en las preocupaciones reales de los portugueses, como la sanidad pública o la vivienda- y alejado del discurso de corte trumpista -“Los portugueses primero”- y del estilo histriónico de su rival.
Su candidatura fue objeto de críticas y reiterados boicots por destacados representantes de su propio partido, frente a los que también ha logrado imponerse. Por el momento, Portugal es uno de los pocos lugares en los que el cordón sanitario alrededor de la extrema derecha ha funcionado. Sin embargo, casos recientes y tan distintos como los de Japón -donde la ultraconservadora primera ministra, Sanae Takaichi, ha logrado una mayoría histórica de dos tercios- reflejan una tendencia global difícil de eludir, también en España.
En este sentido, no deja de ser significativo que Chega haya atraído para sí un tercio de los votos. Si los portugueses quieren seguir siendo una excepción, Seguro y el Partido Socialista -que lleva 20 años fuera de la jefatura del Estado- deberán demostrar su capacidad de gobierno en un entorno desafiante. De momento, el vencedor de las elecciones y Rebelo de Sousa, mandatario saliente, ya han mantenido una reunión de tres horas para preparar el relevo presidencial.