Opinión
Migración, trabajo digno y futuro
"¿Cómo podemos permitir que las personas que cuidan a nuestros seres más queridos, nuestros padres y nuestros hijos, lo hagan en condiciones de precariedad?"

Publicado el 11/01/2026 a las 05:00
Hablar hoy de migración es hablar de personas (repito, personas) que llegan a nuestro territorio, pero también es hablar de trabajo, de derechos, de cohesión social y del futuro de Navarra. Desde UGT Navarra queremos aportar datos oficiales, razones y una mirada sindical clara frente a los discursos del miedo, la desinformación y los prejuicios que, demasiado a menudo, se utilizan para dividir a la clase trabajadora y al conjunto de la sociedad. Como demuestra nuestro informe “Desmontando prejuicios y estereotipos”, la realidad es incontestable: para empezar, sin migración no hay futuro demográfico, económico ni social. En los últimos años, más del 90 % del crecimiento de la población se ha debido a la llegada de personas migrantes. Mientras Navarra, como el conjunto del Estado, envejece, la población migrante aporta juventud, relevo generacional y sostenibilidad al sistema productivo, de pensiones y de protección social. Solo un 8 % de la población extranjera tiene más de 65 años, frente a más del 22 % de la población española. Estos datos no son ideología: son hechos. También son incontestables en el ámbito laboral. Hoy, una de cada cinco personas ocupadas es de origen migrante. Sectores clave para nuestra economía -la industria agroalimentaria, los cuidados, la hostelería, la construcción o la logística- no podrían funcionar sin su aportación. Además, la tasa de actividad de la población migrante es significativamente superior a la media, desmontando el falso relato de que “viven de ayudas”. Trabajan, y trabajan mucho.
Las personas migrantes no solo trabajan, también cotizan. Más del 14 % de las afiliaciones a la Seguridad Social corresponden a personas extranjeras. Cotizaciones que sostienen pensiones, sanidad y servicios públicos. A ello se suma su impacto económico directo: los hogares de origen migrante generan cerca del 13 % del gasto total de los hogares, dinamizando barrios, pueblos, comercio local y economía real. Lejos de ser un coste, la migración es una inversión social y económica. Sin embargo, esta realidad convive con una injusticia estructural que desde UGT Navarra no podemos aceptar: la precariedad y la discriminación laboral. Muchas personas migrantes, muchas de ellas mujeres con estudios superiores, acaban atrapadas en empleos de baja cualificación, temporales y mal remunerados. Más del 30 % de las mujeres migrantes trabaja en ocupaciones elementales, no por falta de talento, sino por barreras administrativas, racismo laboral y segmentación del mercado de trabajo. Navarra pierde talento cada día por no garantizar igualdad de oportunidades. Especial mención merece el trabajo de cuidados. El 95 % de las personas migrantes afiliadas al empleo doméstico son mujeres. Mujeres que sostienen nuestro sistema de cuidados en condiciones de precariedad inaceptables.
Defender sus derechos no es solo una cuestión laboral: es una cuestión de feminismo sindical y de dignidad colectiva. No puede haber cuidados dignos sin derechos laborales. ¿Cómo podemos permitir que las personas que cuidan a nuestros seres más queridos, nuestros padres y nuestros hijos, lo hagan en condiciones de precariedad? Otro de los grandes mitos que debemos desmontar es el supuesto abuso de los servicios públicos. La población migrante es más joven y hace un uso proporcionalmente menor del sistema sanitario. No hay abuso; hay contribución. Lo que sí genera problemas es la irregularidad administrativa, que empuja a miles de personas a la economía sumergida (esa economía que no paga ni impuestos ni cotizaciones y no aporta dinero a la hucha común de la sociedad), la explotación laboral y que fomenta la competencia desleal. Regularizar no es un gesto humanitario abstracto: es una medida eficaz para mejorar salarios, condiciones de trabajo y negociación colectiva para toda la clase trabajadora.
Desde UGT Navarra lo decimos con claridad: la migración no baja salarios. Lo que los baja es la precariedad, la falta de inspección, el fraude y la ausencia de políticas laborales ambiciosas. Señalar a la población migrante como culpable solo sirve para dividirnos y debilitar la defensa colectiva de nuestros derechos. Atacar a quienes trabajan a nuestro lado es atacar a la propia clase trabajadora. Por eso, combatir los bulos y la desinformación también es una tarea sindical. Frente al odio, datos. Frente al miedo, derechos. Frente a la división, organización. El sindicato es una herramienta clave de protección, especialmente para quienes sufren mayor vulnerabilidad. Un sindicalismo diverso, feminista y antirracista no es una consigna: es una necesidad para representar la realidad del mundo del trabajo en Navarra. Las personas migrantes viven aquí, trabajan aquí, cotizan aquí y sostienen aquí nuestro bienestar. Son clase trabajadora navarra. Defender sus derechos es defender los derechos de todas y todos. Porque sin igualdad no hay cohesión social, y sin cohesión no hay futuro. Desde UGT Navarra seguiremos defendiendo políticas públicas inclusivas, regularización administrativa, empleo digno y servicios públicos fuertes. No por ideología, que también, sino por justicia social. No sólo por solidaridad, sino por derechos. No por ellos y ellas, sino por todas y todos. Porque el futuro de Navarra se construye con trabajo digno, derechos y solidaridad.
Lorenzo Ríos. Secretario General de UGT Navarra