Nuevas viviendas. Perded toda esperanza

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Juan José Echeverría

Actualizado el 12/12/2025 a las 10:51

Ni siquiera el cambio de paradigma sobre la necesidad de vivienda, uno de los problemas más acuciantes de nuestro tiempo, ha sido suficiente para que la izquierda (peor aún la extrema izquierda), comprenda la absoluta necesidad de lanzar nuevos desarrollos urbanísticos, o completar con urgencia los que pudieran estar en marcha, habida cuenta de que se han opuesto a los mismos de manera tradicional. Aunque ese cambio de paradigma les obliga a una actitud aparentemente favorable a esos desarrollos, al final siempre les sale el pelo de la dehesa y su siniestro pedigrí contrario a los mismos. A los tres ejemplos más significativos que son el Plan de Conjunto Barañáin – Pamplona, con más de 300 viviendas, el Plan de Donapea con 5.000 viviendas y el PSIS del TAV en Echavacoiz con un número cambiante entorno a las 11.000 viviendas, con más del 60 % protegidas, si consideramos al suelo del Banco Foral de Suelo previsto en la ley, hay que incorporar la jugada de la presidenta Chivite de pisar la iniciativa de la alcaldesa de Egües para ampliar Sarriguren con 5.000 viviendas. Jugada que ya se está ralentizando. Vayamos con el primero. Este Plan de Conjunto, que se desarrollaba a caballo entre Barañáin y Pamplona, y que fue aprobado inicialmente la pasada legislatura por ambos municipios, con los votos no sólo de UPN, sino también con los del Partido Socialista y Geroa Bai, sin embargo, ha sido anulado por los grupos que gobiernan Pamplona, con el servilista apoyo del PSN. Los socialistas de Pamplona han votado en contra de seguir tramitando este Plan. Fechoría patrocinada por EH Bildu, a la que han seguido también Geroa y los comunistas de Contigo Zurekin. Curiosamente los socialistas de Barañáin apoyaron, junto con UPN, la continuidad del Plan. Juzguen ustedes mismos.

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El hecho es que las más de 300 viviendas previstas se van por el desagüe con excusas de mal pagador relativas a subvenciones y otros tecnicismos absolutamente falsos.Previamente ya se aprobó inicialmente la modificación del Plan municipal de Urbanismo de Pamplona para acometer la promoción de 5.000 viviendas en Donapea, derivado del cambio de términos aprobado la pasada legislatura entre Galar y Pamplona. Vean la jugada de EH Bildu aquí. Plantean una urbanización de máximos, con el soterramiento de la avenida de Navarra y el movimiento de más de un millón de metros cúbicos de tierra, elevando los costos de urbanización hasta un nivel que hace la promoción inviable. Es una paralización encubierta del desarrollo, ya que nadie lo podrá acometer a pérdidas. El desarrollo va tan exasperantemente lento que no tiene un horizonte de referencia para la construcción de sus viviendas, en cualquier caso, no menos de 10 años. Y para finalizar el último acto de la gran farsa (no sé si comedia o tragedia, juzguen también ustedes) del desarrollo del PSIS del TAV en Echavacoiz. Paralizaron la Urbanización y la Reparcelación aprobadas inicialmente en 2015 durante la primera alcaldía de Enrique Maya (hoy, diez años después, estarían sus 9.000 viviendas prácticamente terminadas de haber seguido su curso normal).

El Gobierno de Navarra, en tiempos de la presidenta Barkos, planteó una modificación del Plan para aplacar a los abertzales, reiniciando todo el proceso, con el retraso que ello está suponiendo. Cuando se aprobó inicialmente, ya en tiempos de Chivite, EH Bildu y el propio PSN presentaron 99 alegaciones. El Gobierno asumió las asumió y volvió a reformar el Plan. Hoy vuelven a presentar un nuevo paquete de alegaciones sobre asuntos de nuevo cuño, que vuelve a paralizar el desarrollo, colocándonos nuevamente al inicio del proceso, fechado hace diez años. Da igual las veces que el gobierno adapte o modifique el PSIS, siempre habrá nuevas alegaciones que lo paralice, siempre habrá nuevos requerimientos que empantanen el plan.Esto no tiene remedio, no quieren grandes desarrollos, entendiendo por grandes también el de conjunto con Barañáin y Pamplona de 300 viviendas, que no es una cifra como para calificarlo así, pero es lo que hay. Las 20.000 familias demandantes de vivienda ya pueden esperar sentados y resignarse porque la coalición progre que nos gobierna jamás va a sacar un planeamiento que dé satisfacción a su demanda. Las empresas familiares que promueven y construyen viviendas, agentes absolutamente imprescindibles para resolver este acuciante problema ya están haciendo las maletas para buscar nuevos horizontes fuera de Navarra, ante la inseguridad jurídica y trabas que encuentran aquí.

El extremismo ideológico de los que nos gobiernan les impide entender la ley de la oferta y la demanda, y priorizan como excusa la recuperación de una colonia de murciélagos o el ecosistema del visón europeo a la construcción de unas viviendas absolutamente imprescindibles. Así no llegaremos nunca a ninguna parte, y entre tanto Chivite, al estilo Pedro Sánchez, anuncia la construcción de 20.000 nuevas viviendas, la cuestión es ¿dónde, cuándo y con qué socios progres, señora Presidenta?

Juan José Echeverría Iriarte. Concejal (UPN) del Ayuntamiento de Pamplona y arquitecto.

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