Armonizar la relación comercial con China
La visita de Estado de los Reyes pretende equilibrar los términos comerciales con el gigante asiático, pero podría incrementar el malestar en Washington por este acercamiento a Pekín

Actualizado el 11/11/2025 a las 08:47
Los Reyes Felipe VI y Letizia aterrizaron este lunes en Chengdú. Se trata de su primer viaje a China desde la proclamación del monarca y también el primero de una monarquía europea a la región en los últimos siete años. Pese a que las relaciones entre España y China siempre han gozado de buena salud -ésta considera a España su socio preferente en Europa-, la visita institucional reviste esta vez un carácter especialmente estratégico: el Gobierno de España ha echado mano de la Corona para impulsar las relaciones comerciales con la superpotencia en un intento de reducir la asimetría en la balanza comercial entre ambas.
¿ERES SUSCRIPTOR? AQUÍ TIENES MÁS INFORMACIÓN SOBRE ESTE TEMA
Amplía la información sobre OPINIÓN en la edición e-paper de Diario de Navarra, disponible a diario para suscriptores de papel y PDF
A día de hoy, China exporta más y mejor a España. En palabras del ministro de Economía, Carlos Cuerpo, existe un déficit comercial de más de 40.000 millones de euros que España busca ahora corregir mediante la atracción de inversiones que, a su vez, dinamicen la cadena de producción, generen empleo y permitan la transferencia de tecnología puntera al país. Los Reyes tienen por delante una apretada agenda institucional que comienza este martes con un foro empresarial que contará con más de 400 empresas. El miércoles, el Rey y el presidente Xi Jinping firmarán varios acuerdos para estrechar la colaboración en diversos sectores estratégicos, como el farmacéutico, agroalimentario, automovilístico o cultural, en un intento de construir una relación más equilibrada entre ambos países. El momento, sin duda, es idóneo: España atraviesa uno de los momentos más dulces de la diplomacia con los altos cargos del Partido Comunista Chino.
Sin embargo, esta estrategia conlleva riesgos severos. El acercamiento comercial de España a China resulta difícil de entender en Washington. Pedro Sánchez ha visitado China tres veces en los últimos tres años. La última de sus visitas, en abril de este año, causó tal malestar que Carlos Cuerpo tuvo que desplazarse después a la capital estadounidense para dar explicaciones. Se espera que España, como Estado miembro de la Unión Europea y de la OTAN, se alinee más claramente en favor de Estados Unidos en la guerra comercial y geopolítica que el país libra con China. Persiste así un reto importante en el horizonte: evitar, al tiempo que se rentabiliza la relación con China, un alejamiento de Estados Unidos y la Unión Europea, dado que ello podría dañar la influencia e imagen de España en el escenario global.