Envido
Los chicos que se visten de negro y no es porque estiliza
La loba Luperca amamantó por igual a Rómulo y Remo, y la izquierda abertzale que ahora hace política alimentó una radicalidad juvenil que se le ha revuelto con la pugna entre GKS y Ernai


Actualizado el 10/11/2025 a las 08:41
"Yo he sido muy clara", concluyó la portavoz de EH Bildu, y a su lado la noche pareció las Bardenas a las once de cualquier mañana con cielo raso y sol de castigo. A Laura Aznal se le pregunta no una, ni dos, sino tres veces si su formación condena la violencia que más de trescientos radicales desplegaron en Pamplona el pasado 30 de octubre, y responde con niebla no una, ni dos, sino tres veces. "Esa, desde luego, no es la estrategia de EH Bildu para hacer frente al fascismo", afirmó la abertzale el último lunes en el Parlamento. Le interrogó este periódico por qué, entonces, no condenan los actos y por qué, al no hacerlo, parece que los legitiman. "Para segundas y terceras lecturas están ustedes. Yo he sido muy clara", contestó Aznal. Clarísima, claro.
Bastó una espantada del ultraderechista Vito Quiles -anunció un acto en el campus de la Universidad de Navarra y finalmente ni se asomó por allí- para que haya regresado a Pamplona una 'kale borroka' a la que el PSN no quiere que se le llame así. Según las gafas de cristal arcoíris y purpurina de unicornio con las que los socialistas miran la realidad, 'kale borroka' es lo que había cuando gobernaba UPN mientras, ahora que gestiona María Chivite, los chicos tumban o queman contenedores por hacer deporte. Debe de ser ocio juvenil sano, como las excursiones de domingo al monte.
La presidenta ha condenado a la vez los "disturbios" de los radicales y las "provocaciones" de Quiles. "Las dos actitudes", ha calificado Chivite colocando en el mismo plano a quienes tiran botellas y petardos a la policía y a quien tira bulos. Por su parte, su socio Bildu no condena nada porque no le gusta la palabra 'condena', pero sobre todo porque no quiere. O no puede, mejor dicho, si de los encapuchados de negro hablamos. La izquierda abertzale que ahora hace política alimentó una radicalidad juvenil que se le ha revuelto con la pugna entre Ernai, jóvenes 'oficiales' de Sortu (Bildu), y Gazte Koordinadora Sozialista, disidentes y principales promotores de la renacida violencia callejera. Poco creíble renegar de parte de a los que has amamantado por igual, como la loba Luperca con Rómulo y Remo. "A EH Bildu le falta dar pasos y ojalá llegue un día en que condene todas las violencias", repite mucho el PSN, cariacontecido de plástico. Como Bildu no camina, ellos le transportan a caballito. No vaya a cansarse.