"Cuidar de nuestros mayores es cuidar de nuestra propia historia y de nuestro futuro. Porque su experiencia es un tesoro que merece ser valorado"

Publicado el 23/10/2025 a las 05:00
Hablar de las personas mayores es reconocer un legado invaluable, lleno de historias vividas y la sabiduría que solo el paso del tiempo puede otorgar. Aunque comúnmente se considera “mayor” a quien supera los 65 años, lo esencial es respetar y valorar la experiencia y dignidad de cada individuo, independientemente de su edad exacta.
En Navarra, las personas mayores representan aproximadamente un 20% de la población, un grupo significativo que merece toda nuestra atención y reconocimiento. Son pilares fundamentales de nuestra sociedad, aportando consejos, vivencias y una perspectiva que fortalece nuestra cultura y comunidad. Más allá de su valor social y cultural, la franja de edad de 65 años y más es también un motor económico en crecimiento: la llamada economía 'silver'. Este término describe el conjunto de actividades, productos y servicios dirigidos a las personas mayores, quienes, lejos de ser consumidores pasivos, son actores activos que con sus demandas y hábitos impulsan oportunidades de desarrollo y empleo.
Sin embargo, muchas personas mayores sienten que no son suficientemente visibles ni escuchadas. Su reclamo es claro: “Queremos ser más visibles”. Este deseo refleja la necesidad de reconocimiento y valoración plena, pero también de apoyo para afrontar la soledad y la dependencia, realidades que afectan a muchos. Por ello, es fundamental que las administraciones públicas estén verdaderamente cerca de las personas mayores, no solo a través de servicios, sino también mediante la empatía y la escucha activa.
Sentirse protegidos y acompañados es un derecho que debe garantizarse con rigor y humanidad. La dependencia, una realidad que afecta a muchos, requiere un marco legal completo, claro y justo, que promueva la autonomía en la medida de lo posible y brinde protección cuando sea necesaria. En este contexto, la empatía y la mediación se convierten en herramientas esenciales para comprender las necesidades, temores y deseos de nuestros mayores.
Solo así podremos diseñar políticas más humanas y efectivas que no solo respondan a sus necesidades básicas, sino que también fomenten su inclusión social y emocional. Cuidar de nuestros mayores es cuidar de nuestra propia historia y de nuestro futuro. Porque su experiencia es un tesoro que merece ser valorado, protegido, celebrado y, sobre todo, visibilizado cada día.
Marian Sainz Marqués. Graduada en Trabajo Social, experta en liderazgo y RRHH. Directora Amavir Oblatas