¿Y si la empresa familiar fuera la verdadera estrella navarra?

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Iñaki Ecay

Actualizado el 21/10/2025 a las 08:18

Hay personas que dejan huella. No solo por lo que representan, sino también por lo que inspiran. La reciente visita de Ignacio Rivera (Presidente de la Corporación Hijos de Rivera, conocida por marcas como Estrella Galicia) a Navarra, como presidente del Instituto de la Empresa Familiar, es de esas que suman y mucho. No solo por su compromiso personal, sino porque evidencia algo que desde ADEFAN sentimos profundamente: que la empresa familiar es, hoy más que nunca, una fuerza imprescindible para el futuro de nuestros territorios. 

ADEFAN y el IEF compartimos una visión clara y alineada: poner en valor a quienes llevan generaciones creando empleo, bienestar y desarrollando nuestro entorno. Porque las empresas familiares representamos el 90% de las empresas en España y generamos el 70% del empleo privado. Aunque, en realidad, lo que aportamos son mucho más que cifras. Somos historia viva. Somos ejemplos de sostenibilidad real. Y lo digo así, con todas las letras: sostenibilidad real. No como estrategia de marketing, ni como eslogan para una memoria corporativa, sino como una forma de ser y de estar en el mundo. 

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Empresas que llevan más de 100 años abiertas, que han superado guerras, crisis, transformaciones tecnológicas… y que siguen aquí. Adaptándose, evolucionando y manteniendo su esencia. Las familias empresarias somos el mejor espejo de compromiso, permanencia, y visión de largo plazo. Porque cuando una familia mira su empresa no ve solo un negocio: ve un legado. Una historia que quiere continuar. Un propósito que va más allá del beneficio inmediato. Y eso hoy en día, que todo se mira con inmediatez, es revolucionario. 

Nuestro modelo empresarial es también el más conectado con el territorio. Porque no se puede cuidar una empresa sin cuidar el entorno. La empresa familiar invierte aquí, contrata aquí, crece aquí. Necesita talento, infraestructuras y calidad de vida en su entorno… y por eso se implica. Porque su éxito va de la mano del desarrollo del territorio. Y porque quiere quedarse. Quiere seguir generando empleo, oportunidades y futuro. Y esto nos lleva a una palabra que para mí es clave: ética. 

La empresa familiar representa una forma ética de entender la economía. Porque pone a las personas en el centro. Porque cree en el esfuerzo, en la coherencia, en la transparencia. Porque sabe que solo cuidando a quienes están dentro y alrededor se puede construir algo que dure. Y eso es lo que hacemos, cada día. Sin ruido y sin pausa. 

Ahora bien, también sabemos que los retos están ahí. Sabemos que crecer, innovar y adaptarse a los cambios no es sencillo. Y que uno de los momentos más sensibles en cualquier empresa familiar es el relevo generacional. Por eso, es tan importante trabajar desde hoy en una cultura que motive a las nuevas generaciones a coger el testigo. No solo a heredarlo, sino a transformarlo. A hacer lo propio, con ilusión, con visión, con ganas. 

En un mundo donde la incertidumbre parece haberse instalado para quedarse, necesitamos mostrar que la empresa familiar es una apuesta segura. Es continuidad con sentido. Es compromiso con las personas. Es un espacio donde se puede soñar, construir, crecer. Donde hay propósito, pertenencia y futuro. Y por eso necesitamos también que más jóvenes se atrevan. Que lo vean como una opción de vida. Que se ilusionen con la idea de emprender desde sus raíces, desde sus valores. Que no lo vean como una carga, sino como una oportunidad para mejorar el mundo desde lo cercano. 

Porque cuando una empresa familiar mira al futuro, lo hace pensando en dejar algo mejor de lo que recibió. En aportar, en sumar, en seguir construyendo. Y ese es el tipo de liderazgo que hoy necesitamos. Desde ADEFAN, vivimos la visita de Ignacio Rivera con entusiasmo. Porque es un referente. Pero también porque es uno más de los muchos ejemplos que nos demuestran que la empresa familiar no solo forma parte de nuestro pasado: es motor de nuestro futuro. Hoy más que nunca, necesitamos ese liderazgo que nace del compromiso, de la cercanía, de la ética y del largo plazo. Y eso, la empresa familiar, lo tiene de serie. 

Iñaki Ecay. Presidente de ADEFAN.

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