El rincón
Tiempo de caudillos, tiempo de peligros
"Son consecuencia de unas democracias debilitadas, donde los ciudadanos desconfían de la política, entre otras razones porque perciben los abusos, como la corrupción"


Actualizado el 19/10/2025 a las 00:05
Vivimos tiempos en lo que se llevan son los caudillos más que los líderes. Tiempos peligrosos. El caudillo piensa que su voluntad está por encima de las normas y desprecia los contrapoderes que son la clave de cualquier democracia para contener los excesos del poder. Ahí tenemos a Donald Trump arremetiendo contra todo el que le critica en EEUU, de los cómicos a los altos funcionarios pasando por los medios de comunicación que ejercen su labor de control al Gobierno. Eso sí, un personaje que ha logrado un alto en fuego en una Gaza devastada por el ejército israelí. Un presidente entronizado en Egipto como el único capaz de generar una oportunidad para la paz (y así es) y que disfruta con la pleitesía que le ofreció el resto de la comunidad internacional que prueba a adularle para no provocar su ira. Que ha dejado descolocados a los organizadores de las movilizaciones pro Palestina de esta semana, ya que llegan con el alto el fuego en marcha. Un presidente que se permite recomendar que echen a España de la OTAN porque Sánchez no ha aceptado llegar al 5% de gasto militar. Un puro desprecio a todo un país, que es mucho más que su presidente. Y su figura no es una excepción, es un síntoma de los tiempos.
La voluntad de seguir en el poder. En España tenemos a Pedro Sánchez. También un caudillo a su manera. Lidera un PSOE que está ya deconstruido para asegurarle fidelidad por encima de coherencia. Atrapado por sus giros ideológicos de pura conveniencia, donde la voluntad de seguir en el poder por encima de todo es el único objetivo. Y si hay que amnistiar a Puigdemont para llegar a La Moncloa, pues se hace y punto. Y si no hay manera de aprobar un Presupuesto, pues a otra cosa. Y si hay que colonizar las instituciones para asegurarse resortes de poder, adelante. Envuelto en los escándalos de corrupción que le rodean, en su propia familia y en el partido, su acción política está bloqueada por las simas que se han abierto en el bloque que lo llevó al poder, de Junts a Podemos. No importa. En estos momentos el pegamento no es llevar adelante su programa de gobierno (imposible hoy ) sino la voluntad de cerrar el paso, como sea, a un gobierno de derechas (de PP a Vox) que las encuestas pronostican como muy posible. La realidad es que los caudillos están de moda y debiéramos preguntarnos el porqué. Son consecuencia de unas democracias debilitadas, donde los ciudadanos desconfían de la política, entre otras razones porque perciben los abusos, como la corrupción.
Comisión política. Navarra, hasta hace poco al margen, hoy está en primera línea de esta realidad de la desconfianza. De hecho, esta semana ha echado a andar la comisión de investigación del Parlamento creada tras el informe de la UCO sobre obras públicas. La comisión es una instancia política. Sus miembros son parlamentarios de todos los colores. Por tanto, sus conclusiones van a ser puramente políticas. Nadie piense que allí va a establecerse la verdad de los hechos. No. Los precedentes de otras comisiones en Navarra, como la que intentó lapidar con puras falsedades a la consejera Lourdes Goicoechea, nos recuerdan que los intereses políticos son los únicos que mandan, por encima de los hechos y de la verdad. Dicho todo esto, esta comisión, al menos, generará la oportunidad de escuchar a todas las partes, ayudará a formarse una opinión y obligará a dar explicaciones a todos los implicados. Que no es poco.
Investigación judicial. Pero ese no va a ser el ámbito para dirimir la verdad. Ese campo es el de la Justicia. El Supremo tiene abierto un proceso y la UCO de la Guardia Civil se está encargando de la investigación, a la que queda mucho por delante. El magistrado investiga la “posible existencia de una organización criminal orientada a obtener la indebida adjudicación de obra pública” a cambio de dinero. Esta semana incluso Ábalos y Koldo han sorteado con suerte un posible ingreso en prisión. El caso que nos pilla más de cerca, está todavía en situación “indiciaria” e investiga por un lado a Cerdán , Ábalos y Koldo y, por otro, a Fernando Merino (como representante en su día de Acciona) y “pudiera” añadir a Antxon Alonso (Servinabar), además de a “personas cuya identidad todavía no se ha esclarecido”, según escribe el magistrado. Todavía no ha aterrizado en Belate. Lo dicho, son tiempos de caudillos y de desconfianza. Con lo bueno y necesario que sería dejarlos atrás.