"Sin embargo, cuando de sexo se trata Koldo y Ábalos no hacen sonetos: “La Jessi se enrolla que te cagas.” Mejor, no imaginarlo"

Publicado el 12/10/2025 a las 05:00
Lo primero que hizo el mono cuando descendió del árbol y se irguió, fue pedir unos huevos con chistorra y un tinto. Todo acompañado de mucho pan, por supuesto. Luego llegó la serpiente, la fruta en forma de manzana y el mono desnudo regresó al árbol con su mona. El destierro del Paraíso fue volver al árbol. Y ahí seguimos.
Desde la rama que me ha tocado en suerte, observo que las chistorras están de actualidad. Precisemos: las chistorras “fake”, que diría un moderno. O sea, falsas, rebutidas de un léxico más propio de los reservados de la mafia que de las carnicerías. Estas chistorras no están sazonadas con ajo y pimentón, sino de “choja”, esto es, de dinero.
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Hace muchos años conocí a un contrabandista gallego de tabaco. Había pasado una buena temporada en la cárcel. Tenía la cabeza circunvalada por una cicatriz que parecía hecha con un abrelatas, una trepanación fruto de un ajuste de cuentas que le dejaron de recuerdo unos colegas de profesión. Aunque tenía dificultades para hacerse entender, por él supe que en la jerga del contrabando gallego a los cargamentos de Winston y Marlboro los llamaban “chistorras”.
La jerga es un código de reconocimiento profesional que excluye al no iniciado, pero Koldo y Ábalos han hecho suya una germanía vetusta. Los comentaristas radiofónicos se mofan del sagrado manjar embutido por hacer un chiste escarnecedor de las actividades de la pareja de moda. A mí me dan risa las identidades, pero no las cosas del comer. Por ahí no paso: que si la chistorra causa reflujo, que si acidez, ardor, que cuidado con el colon irritable… Metáforas duodenales y risitas tertulianas.
Sin embargo, cuando de sexo se trata Koldo y Ábalos no hacen sonetos: “La Jessi se enrolla que te cagas.” Mejor, no imaginarlo. La chistorra, justo es reconocerlo, puede manchar a cambio de un suculento bocado, pero deja un largo reguero si se la utiliza como símil del dinero pagado en negro. Koldo, Ábalos y Cerdán se han bajado del árbol para meterse en el bolsillo una chistorra. Mala idea, como cualquier navarro sabe. Incluso María Chivite.