El rincón

Chistorras de 500 euros

Koldo es una pieza clave en un engranaje que une a Cerdán, Ábalos y Ántxon Alonso (Servinabar) como vasos comunicantes

José Luis Ábalos, Koldo García y Santos Cerdán, en el eje de la trama corrupta según la UCO
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José Luis Ábalos, Koldo García y Santos Cerdán, en el eje de la trama corrupta según la UCO
José Luis Ábalos, Koldo García y Santos Cerdán, en el eje de la trama corrupta según la UCO

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Miguel Ángel Riezu

Actualizado el 11/10/2025 a las 23:48

Si alguien no sabía en España qué es la chistorra, ya se ha enterado. El truco de trilero de Koldo García para hablar en clave de los billetes de 500 euros ha creado la mejor campaña de marketing digital para este fantástico producto navarro. El mismo que hoy celebra su día grande en Arbizu, una de las localidades más ligadas a la chistorra. Justo allí hoy sí distribuyen exactamente 2.000 pinchos de chistorra. Pero de los de verdad. No de las que esperaba recibir Koldo una jornada electoral según el whatsapp que le escribió a su mujer y que la UCO ha desvelado en uno de sus informes al Tribunal Supremo.

Lo peor de todo esto es que, además, nos toman por tontos. El exayudante “para todo” del exministro Ábalos mantiene en TV que hablaba de chistorras de verdad, y que lo de los billetes es un invento. Y se queda tan pancho. Sin la más mínima vergüenza.

El rastro de Koldo en Navarra. El culebrón del caso Koldo ha bajado unos cuantos escalones de profundidad esta semana en las cloacas de la vida pública. La UCO ha señalado que Ábalos ingresaba y gastaba dinero en efectivo del que se desconoce el origen y evidencia además que Koldo era el que le llevaba sus cuentas en todos los aspectos. Las oficiales como ministro y las particulares en todas las caras de la poco edificante biografía personal de quien fuera ministro y secretario de organización del PSOE. Casi nada. Un relato de mensajes a medio camino entre las películas de Torrente y los cómics de Mortadelo y Filemón. Entre la zafiedad y lo cutre.

Por ahí aparece también el rastro de Koldo García en Navarra, donde creció como guarda de seguridad, portero de un club de alterne y militante obediente y dispuesto del PSN de la mano de Santos Cerdán, que se lo llevó luego a Madrid y se lo encajó a José Luis Ábalos. Los informes de la UCO van desgranando, con cuentagotas, las andanzas de Koldo en la Comunidad foral. Sus trabajos iniciales para Antxon Alonso, dueño de Servinabar, allá hace diez años cuando crearon juntos la mini cooperativa guipuzcoana Noran para trabajar con Geoalcali, ya con Cerdán cerca. Una cooperativa que luego se convirtió en un opaco y discreto aparcadero de fondos de Servinabar por más de 700.000 euros, dinero del que cobró también el propio Antxon Alonso.

Y afloran relaciones muy especiales como la de Koldo con la localidad de Santesteban, en la ribera del Bidasoa. Concurrió en 2015 en las listas del PSN para ser concejal. Allí se encuentra el supermercado a cuyo dueño le llevaba los billetes de 500 euros (las chistorras) para canjearlos por otros más pequeños, según la UCO. Y allí también la Guardia Civil mencionó en su día al empleado de un banco que le ayudaba a cambiar una hipoteca y ponerla a nombre de su hija para colocar a buen recaudo su patrimonio.

Vasos comunicantes. De hecho, Koldo es una pieza clave en un engranaje que une a Ábalos, Cerdán o Antxon Alonso como vasos comunicantes. Porque Servinabar, sí, el presunto corazón de la trama en Navarra, también le pagaba a Koldo en su día por las gestiones para conseguir obras, enviaba dinero a una Fundación que llevaba una hija de Ábalos y a la vez costeaba la vivienda de Cerdán en Madrid un año. Todo desde esa pequeña empresa que acabó formando parte de la UTE de la mayor obra pública de Navarra, los túneles de Belate, y estaba regada con dinero público de la mano de su socio Acciona.

El problema de fondo de esta cuesta abajo por la que cae a plomo la vida pública en nuestro país es el descrédito que se genera hacia la política y las instituciones. Las encuestas lo señalan muy claro. Y eso debiera encender todas las luces rojas a quienes tienen un mínimo de responsabilidades públicas.

Esta es la realidad con la que se encuentran el PSN y su líder, María Chivite, en este otoño político en Navarra. Y su Gobierno tricolor, claro. La semana que viene se inician las comparecencias en la comisión de investigación sobre las obras públicas con el Túnel de Belate de nuevo en la palestra.

La otra realidad paralela es que su Gobierno quema etapas para volver a contar con Presupuestos en Navarra, a pesar de las reticencias iniciales de Geroa (que ha conseguido el modelo D en Falces) y gracias a un EH Bildu, que busca ahora “compromisos políticos”. Una mayoría política que se refugia en los retos de la gestión para obviar los desafíos mayúsculos de credibilidad que cargan sobre sus hombros.

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