"Los padres tienen un papel crucial. Han de brindar apoyo a sus hijos, pero al mismo tiempo han de intentar que se sientan independientes y responsables de lo que hacen"

Publicado el 05/09/2025 a las 05:00
Las tareas académicas que los profesores asignan a sus alumnos para realizarlas en el hogar son una parte importante de los procesos de instrucción y de aprendizaje. Por ello, la mayoría de los estudiantes, ya desde los primeros grados hasta la universidad, dedican un tiempo relevante a su ejecución. Me parece, pues, interesante al inicio del curso escolar recordar algunas oportunidades que esta práctica educativa ofrece para estimular las habilidades creativas de los educandos, tales como la curiosidad, la novedad, el ingenio y la singularidad del pensamiento, incluso para avivar diálogos útiles en la familia.
Dados sus conocimientos, el profesorado, en el momento de diseñar las citadas tareas, normalmente se propone conseguir determinados propósitos formativos adecuando, entre otros aspectos, los niveles de dificultad y los tiempos que requieren. El alumnado, por su parte, se preocupará por organizar el entorno de aprendizaje extraescolar, gestionar su dedicación y mantener su concentración para terminar las actividades con la mejor calidad posible. Esta manera de proceder debería ser intencionadamente compartida por estos dos protagonistas clave. Quienes si actúan con responsabilidad e imaginación, alcanzarán sin duda alguna resultados significativos.
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Se admite que ciertas estrategias pueden acelerar el desarrollo de la creatividad. Veamos algunas que con frecuencia los profesores aconsejan emplearlas durante el estudio: de vez en cuando párate un rato, piensa y hazte algunas preguntas sobre los conocimientos que estás adquiriendo; descubre las ideas principales que subyacen en el tema al que te enfrentas y luego elabora un resumen de su contenido. Quizá también te interese identificar las razones por las que han sucedido determinados hechos históricos y detectar las posibles causas de algunos acontecimientos sociales actuales. Y si la tarea te motiva más, redacta poemas y relatos y resuelve problemas desde diferentes perspectivas. ¿Por qué no intentarlo?
Las actividades mencionadas, por supuesto siempre adaptadas a los distintos niveles o etapas educativas, pueden vincularse con todas las materias curriculares que se estudian. Asimismo, permiten poner en acción varios procesos mentales, tales como el análisis de la información de los diversos contenidos, la síntesis o integración de algunas de sus partes o la generación de ideas originales que llenarán, cómo no, de satisfacción al alumnado. Constituyen acciones cognitivas que impulsan de forma activa sus competencias creativas y les invitan a pensar fuera de la caja, de las explicaciones recibidas en clase, en una palabra, les invitan a realizar esfuerzos conscientes y productivos. En este curioso entorno de las tareas, bueno será que el profesorado y el alumnado se planteen y compartan ciertas metas que podrían alcanzar a lo largo del nuevo curso.
Por ejemplo, además de afianzar los conocimientos que se están aprendiendo en clase, que también se trabajen las habilidades reflexivas y creativas considerando así la dedicación a las tareas extraescolares como un espacio de tiempo provechoso, atractivo y diversificado. Semejante forma de conducirse puede ser igualmente un canal que refuerce la comunicación y la colaboración entre la escuela y la familia, mayormente en las etapas de la educación obligatoria.
Al respecto, los padres tienen un papel crucial. Han de brindar apoyo a sus hijos, pero al mismo tiempo han de intentar que se sientan independientes y responsables de lo que hacen. Y es primordial que los educadores, con la evaluación de los cometidos escolares y de los deberes del hogar, envíen una retroalimentación alentadora, clara y constructiva de sus alumnos a las familias, de modo que influyan positivamente en sus reacciones mejorando su sentido de valía y autonomía.
En conclusión, estimular la creatividad implica educar en el esfuerzo que ilusiona y motiva, en la tolerancia a la ambigüedad de determinados conocimientos y en la perseverancia hasta alcanzar los objetivos deseados. Es acertado que el profesorado, basado en su experiencia y huyendo de la rutina, seleccione con sabiduría tareas que de alguna suerte garanticen el equilibrio entre la aptitud creativa, el pensamiento lógico y el dominio de los contenidos programáticos y abran la mente de sus alumnos sembrando en ellos el gusto por el estudio. Educar para ser creativos es un requisito esencial para adaptarse a las exigencias cambiantes de la sociedad.
María Luisa Sanz de Acedo Lizarraga. Catedrática de Universidad en Habilidades del Pensamiento y la Creatividad.
