Cartas de los lectores 

Alojamiento colaborativo en la Txantrea: la cooperativa financia, la ciudad gana

A: Jesús Caso
F: 31-07-2025
P: 
L: Pamplona
T: Solar en la calle Padre Andoáin.
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A la derecha, solar público de la calle Padre Andoáin cedido para las viviendas colaborativas
A: Jesús Caso
F: 31-07-2025
P: 
L: Pamplona
T: Solar en la calle Padre Andoáin.

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Teo Ronco Marín

Publicado el 22/08/2025 a las 05:00

He leído en prensa y oído en radio la noticia de que un grupo de personas ha presentado un recurso contra la licencia de construcción de un alojamiento colaborativo para personas mayores en la Txantrea alegando, entre otras razones, que el Ayuntamiento “cede el uso de suelo público y no es en beneficio de toda la ciudadanía, sino de una sociedad privada, sin exigirle apenas nada”.

No voy a entrar aquí en explicar lo positivos que, para la mayoría de la gente mayor, pueden ser los alojamientos colaborativos para Mayores, porque sería objeto de otra carta expresamente dedicada a analizarlo. Pero sí voy a intentar explicar lo positivo que tienen estas iniciativas municipales y de las cooperativas de mayores para el bien de toda la ciudadanía.

Mucha gente tenemos una idea poco positiva de lo que se denomina “acuerdo público-privado” porque, desgraciadamente, la mayoría de las experiencias que conocemos es que la parte pública es la que más aporta y, si hay beneficios, se reparten, pero si hay pérdidas las asume la parte pública (hay, obviamente, excepciones que son eso: excepciones).

Los convenios entre cooperativas de mayores y Ayuntamiento son positivos tanto para la parte privada (la cooperativa) como para la pública (el Ayuntamiento). Me explico: el Ayuntamiento aporta un terreno dotacional (que lleva años y años sin edificarse en él ninguna dotación pública) y que seguirá siendo público siempre porque lo alquila, no lo vende a la cooperativa.

Además. la cooperativa construye el edificio dotacional con su dinero, sin aportación de dinero público, y lo usará durante 75 años. Al finalizar este periodo, tanto el edificio como el terreno revierten a propiedad del Ayuntamiento para el uso público que le parezca más adecuado: apartamentos tutelados, residencia pública para mayores... En resumen, en este acuerdo público-privado, quien aporta el dinero es la cooperativa y quien recibe las ganancias (el edificio gratis y en buenas condiciones de uso) es el Ayuntamiento.

Estoy de acuerdo en que hay que vigilar al Ayuntamiento (a este y a todos) para que gestione bien nuestros intereses como ciudadanía, y hay que criticarle cuando lo hace mal. Pero también hay que apoyarle cuando gestiona bien los bienes públicos en provecho de las necesidades públicas.

Teo Ronco Marín, socio de Etxekonak Bat, cooperativa de alojamientos colaborativos para mayores

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