"Si hay más diputados que diputadas del Congreso y por eso se ha eliminado el 'de los Diputados' del nombre, no habría razón para discriminar a las pirómanas"

Actualizado el 19/08/2025 a las 23:26
Los pirómanos hacen el cambio climático con una lata de gasolina y un mechero. Ya han detenido a un montón de ellos, pero en ningún relato aparece el femenino inclusivo. Siendo cierto que entre ellos figuran sospechosas, esto es seres humanos de género e incluso sexo femenino, habrá que preguntarse si no estamos discriminando a la mujer y otras hierbas, con perdón, al no incluir en las referencias a los acusados, además de pirómanos, el femenino pirómanas. O incluso el neutro 'pirómanes' con el que Irene 'Japiberdei' Montero calificaba a 'les niñes' en los sacrosantos púlpitos del Monasterio de Igualdad. O las célebres 'gallines' de las que, según denunciaba aquella antitaurina, eran violadas por los gallos que, curiosamente, nunca tenían la posibilidad de ser 'galles'. Los agresores sexuales nunca se desdoblan en agresores y agresoras sexuales, y haberlas, haylas.
Pero estábamos hablando de incendios y debemos advertir de que una cosa es que sobre el que quema el bosque tenga que caer todo el peso de la ley, y otra muy distinta, que no haya que respetar sus sentimientos, emociones, identidades y todo ese largo etcétera. El lenguaje importa, como nos han indicado en tantas ocasiones que nos sangran los oídos —masculino—, pero nadie está llamando la atención con suficiente contundencia sobre la necesidad de que a la hora de trazar este perfil no estemos encontrando necesarios circunloquios que incluyan a la totalidad de la población, como podría ser, por ejemplo, “personas que queman los montes”, que no lesionara ninguna identidad, por cambiante que fuera. Cualquier cosa que no incluyera referencia masculina ni femenina que pudiera importunar a alguien que no se sintiera excluido, de la manera que fuera, del conjunto. No deberíamos aceptar excusas para no hacer este esfuerzo ni ceder a los habituales argumentos como el estadístico de que hay más hombres que mujeres.
Si hay más diputados que diputadas del Congreso y por eso se ha eliminado el “de los Diputados” del nombre, no habría razón para discriminar a las pirómanas. Tampoco la cantidad de personas a las que afecta el epíteto. Si Patxi López estaba en fiestas y tuiteó que compañeros “y compañeras” socialistas estaban cocinando “un pisto vegano” —¿hay pistos que no lo sean?—, no deberíamos soportar que, además de las llamas provocadas que arrasan nuestro país tengamos que aguantar el cochino heteropatriarcado del fuego que es muy machirulo, siendo tan hembra la llama.