Un tirón de orejas ineludible
Un Gobierno que llegó a La Moncloa sobre la justificación de la lucha contra la corrupción no puede edulcorar el crítico informe del Greco emitido por el Consejo de Europa

Publicado el 03/08/2025 a las 05:00
El último informe del Greco, el Grupo de Estados contra la Corrupción del Consejo de Europa, resulta lo suficientemente exigente con el Gobierno como para que éste no pueda ni deba edulcorarlo.
Porque la sola constatación de que el Ejecutivo no ha cumplido íntegramente ninguna de las 19 recomendaciones que el organismo formuló con respecto a España en 2019 impide la lectura entre complaciente y evasiva con que el Ministerio de Justicia intenta presentar el vaso del dictamen como medio lleno.
Es una evidencia que los déficits que arrastra el país -y los poderes que lo encarnan- en la lucha contra los ilícitos que socavan el bien común vienen sucediéndose en el bipartidismo gobernante en estas cuatro décadas de democracia.
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Pero Pedro Sánchez y sus ministros contrajeron un mandato singular porque fue precisamente el combate contra la corrupción el detonante de la moción de censura que llevó en 2018 al líder socialista a La Moncloa. Con el agravante de que el defensor del argumentario para desalojar a Rajoy fue José Luis Ábalos, imputado hoy junto a su sucesor en la secretaría de Organización del PSOE, Santos Cerdán, por una presunta trama cimentada sobre el esquema recurrente de la corrupción en España: mordidas en adjudicaciones amañadas de obra pública.
Cuando el Greco reprueba la falta de determinación del Gobierno en el control de los altos cargos, remite a casuísticas como la del exministro de Transportes. Como la referencia a la necesidad de regular los ‘lobbies’ apunta inevitablemente a las sospechas que pesan sobre el también exministro, éste de Hacienda, Cristóbal Montoro, señalando por extensión al PP. Lo que compromete a Feijóo a ejecutar, si llega a la presidencia, lo que él mismo prevé en su plan de regeneración democrática.
La credibilidad del presidente Sánchez se encuentra maltrecha y no sólo por lo más grave, la vía de agua abierta por el ‘caso Cerdán-Ábalos-Koldo’. También por decisiones como permitir el intento de aforamiento exprés de su barón extremeño en la causa por la que su hermano, David Sánchez, bordea el banquillo.