“Muxu eta agur”, que es una versión ‘ondarbitarra’ del kiss and fly, las plazas rápidas de los aparcamientos de salidas de los aeropuertos

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Chapu Apaolaza

Actualizado el 29/07/2025 a las 23:08

Leo que Jaurrieta ha traído a Pamplona dos ideas de Fuenterrabía como los grandes viajeros traían de China el arroz o la pólvora. O las papas de Nueva España. Quizás vivamos de nuevo en aquel mundo en el que la gente conocía Nueva York en las postales; ahora que lo pienso, no he estado en Nueva York. Fuenterrabía adquiere, en el ejercicio de Jau, un aire lejano y exótico como de la Ruta de la Seda. En la Ruta de la Seda sí estuve, en el Cáucaso en la bella ciudad de Saki donde, después de una semana comiendo cordero, pedimos un pollo y estaba más flaco que aquella bicicleta de Induráin que apodaban ‘la Espada’. Una de las dos ideas que ha traído Jaurrieta, nuestro descubridor, son una estación portátil para arreglar bicicletas. Lo de las bicis está muy bien, sobre todo en ‘Onyarbi’, donde siempre soñaron con lo primitivo. Se llaman a sí mismos vikingos, y de ahí que se acceda al pueblo por una carretera estrecha. 

Ahora para una bici te dan más ayudas que para tener un hijo, pero ese es otro tema. La otra idea es la de las plazas “Muxu eta agur”, que es una versión ‘ondarbitarra’ del kiss and fly, las plazas rápidas de los aparcamientos de salidas de los aeropuertos. En Fuenterrabía les gustaría no tener el suyo porque como digo, ansían vivir rodeados de una cordillera infranqueable como seres lejanos y mitológicos, con casco y sin veraneantes. La euskaldunización del nombre permite la instalación en el pueblo de esta especie de aparcamientos rotatorios, porque si las tienen que bautizar con el nombre de kiss and bye, antes vuelan la carretera con dinamita. Hacerse mayor es dejar de acompañar a tus hijos hasta la misma puerta del colegio e implica un paso definitivo en la vida, el cruce de una puerta que se da la primera vez en la que tu hijo se baja solo del coche, y se va. Y no hay vuelta atrás. Con el tiempo, la despedida se va haciendo cada vez más fría y cuando se pone grandón, si te da un beso y se despide, es que estás en tu día de suerte.

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