Carta

El austriaco que ha llegado a San Fermín desde Arabia Saudí gracias a Javier Tebas y Fran Canal

De izquierda a derecha y delante: Camino Elizalde, Carla Ayesa, Lucía Elizalde y Marina Alonso. Detrás: el empresario navarro Fermín Elizalde; los directivos austriacos Bernard Fisa (Liga Arabia Saudí) y Thomas Reitbock (Berbund); Alfonso Sánchez Tabernero (catedrático Empresa Informativo Universidad Navarra), Rafa Sáenz (director financiero de Osasuna) y Miguel Setuáin, del Nuevo Casino
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De izquierda a derecha y delante: Camino Elizalde, Carla Ayesa, Lucía Elizalde y Marina Alonso. Detrás: el empresario navarro Fermín Elizalde; los directivos austriacos Bernard Fisa (Liga Arabia Saudí) y Thomas Reitbock (Berbund); Alfonso Sánchez Tabernero (catedrático Empresa Informativa Universidad Navarra), Rafa Sáenz (director financiero de Osasuna) y Miguel Setuáin, del Nuevo Casino
De izquierda a derecha y delante: Camino Elizalde, Carla Ayesa, Lucía Elizalde y Marina Alonso. Detrás: el empresario navarro Fermín Elizalde; los directivos austriacos Bernard Fisa (Liga Arabia Saudí) y Thomas Reitbock (Berbund); Alfonso Sánchez Tabernero (catedrático Empresa Informativo Universidad Navarra), Rafa Sáenz (director financiero de Osasuna) y Miguel Setuáin, del Nuevo Casino

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Bernd Fisa

Actualizado el 11/07/2025 a las 10:27

Necesito agradecer al viejo Ernesto. Porque sin Hemingway nunca habría podido vivir esta experiencia única e inolvidable. Tenía 15 años cuando leí el libro 'Fiesta'. La verdad es que no sabía de qué trataba el libro. Había leído antes 'Adiós a las armas' y pensé que podría ser interesante leer otro libro del escritor americano. Pero nunca imaginé que la segunda parte de la novela (donde habla de los Sanfermines) me iba a fascinar y casi cambiar la vida. Desde hace cuarenta años quería vivir la fiesta en honor de San Fermín. Pero no quería hacerlo como turista. Quería entrar en el núcleo, formar parte de la onda y entender bien la fiesta de San Fermín. Quería comprender la fascinación que tiene este evento singular. Quería saber cómo es posible crear este ambiente único en una ciudad que, por proporción, llega a los 200.000 habitantes.

No sé si me explico, pero a veces en la vida hay cosas que te fascinan y no sabes explicarlas ni a ti mismo ni a la gente a tu alrededor. Efectivamente, me cuesta mucho encontrar las palabras correctas, sobre todo en español, pero es más una sensación que algo tangible y cuantificable. Es como cuando sientes que hay algo en ti y necesitas ir hasta el final para descubrirlo. Yo, desde siempre, tenía esta sensación de que debía ir a Pamplona siguiendo las huellas de Ernest Hemingway.

Estaba en la cima de mi lista de cosas que debía hacer antes de morir, pero no es siempre fácil ni tampoco lógico cuando uno es austríaco de Viena (y está todo el tiempo en un ambiente donde se habla exclusivamente alemán). Por eso, necesitaba un plan.

Primer punto: aprender bien español. Estoy seguro de que Hemingway, que en su vida estuvo nueve veces en Pamplona, entendía mucho, pero es mucho más interesante cuando hablas el idioma del lugar. Entiendes más. Es una inmersión diferente. La fiesta te cambia. Me ha costado media vida dominar el idioma de Cervantes. La verdad es que todavía no lo hablo perfectamente, pero lo hablo. Eso es importante. Y gracias a mi curiosidad, pasión e insistencia, he logrado vivir la mejor experiencia de mi vida.

Segundo punto: no tomarme a mí mismo tan en serio y reírme de mí mismo. Con las canas cambia todo. Te das cuenta de que la vida no es infinita. Y por eso tienes que cumplir tus sueños. Recientemente, en una cena de trabajo en Riad (Arabia Saudí), pregunté a Javier Tebas, el presidente de LaLiga, si era posible ayudarme a organizar entradas para las corridas de San Fermín. Lo pedí demasiado tarde porque era junio (y en junio normalmente ya no encuentras hoteles), pero a veces en la vida uno también necesita un poco de suerte.

Tercer punto: conocer a la gente del lugar. Resumiendo: Javier Tebas me puso en contacto con Francisco Canal, el CEO de Osasuna… y el resto ya es historia.

Ahora estoy aquí, en Pamplona, gozando y disfrutando como nunca pensé que sería posible. Claramente, esperaba disfrutar, pero es mucho más de lo que imaginé experimentar. Me siento como si formara parte de la familia de Osasuna y Pamplona, y la gente nos trata a mí y a mi amigazo Tomás, también austríaco, como si fuéramos reyes de Austria. La familia de Fran Canal y sus amigos (Fermín, su mujer Camino, Rafa e Iñaki, por nombrar algunos) nos han acogido con mucho, mucho cariño y estamos viviendo una once in a lifetime experience tras otra. Y eso que es solo el mediodía del tercer día.

Llegamos a Pamplona el sábado, y ya el primer día fue un espectáculo, descubriendo la ciudad y viendo por primera vez la plaza de toros, la tercera más grande del mundo. Sí, es verdad, puede ayudar tener un plan concreto en Pamplona. Pero no es necesario. En realidad, no tienes que hacer nada. Porque Pamplona te toma de la mano y te guía sin que te des cuenta. Primero te saluda y te acoge, después te acompaña, y rápidamente te enamoras.

No hay otra manera. Como no es posible encontrar palabras para describir lo que sucede el día 6 en la Plaza del Castillo. El chupinazo es una explosión. La fiesta explotó al mediodía… y yo también. Soy otra persona. Me siento más yo que nunca (y no tiene nada que ver con el alcohol, porque bebo poco.) No soy el más joven, pero me sentí renacido y rejuvenecido. Es lo que Pamplona hace contigo. Esta dosis de adrenalina, toros, encierros, fiesta latina, baile, comida, música, tradiciones… es la mezcla perfecta para mí. Es lo mejor que me ha podido suceder. De hecho, no quiero regresar y, sobre todo, no quiero que esto se termine nunca.

Mil gracias a mis nuevos amigos de Pamplona y Osasuna. ¡Me alegrasteis los días! ¡Viva San Fermín! Gora San Fermin! ¡Viva la vida!

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