Cartas de los lectores
Taxis en Pamplona: una vergüenza inaceptable


Actualizado el 20/06/2025 a las 08:05
Quiero expresar mi profunda indignación con el servicio de taxis en Pamplona. Lo que debería ser un servicio público básico, accesible y eficiente, se ha convertido en una fuente constante de frustración, maltrato y falta de respeto a los ciudadanos.
El pasado 25 de diciembre, día de Navidad, pedimos un taxi adaptado para silla de ruedas con la intención de traer a mi suegra y a su hermana de 90, a casa a comer con la familia. Llamamos por teléfono, y nos dijeron que enviarían un taxi. Tras media hora de espera sin noticias, volvimos a llamar. Nos dijeron lo mismo: “ya irá”. Pasó una hora y media, y después de múltiples llamadas en las que la única respuesta era un desesperante “el aviso ya está dado”, tuvimos que ir nosotros y meter la silla como pudimos en nuestro coche. Un día que debería haber sido de alegría y encuentro, terminó en tensión y malestar.
Pero no fue un caso aislado. Este mismo domingo, con motivo de una celebración familiar en un restaurante del centro, intentamos prever la situación y reservar con antelación. Nos dijeron que no aceptaban reservas, que llamáramos en el momento. Y ya sabemos cómo termina esa historia: otra vez, llamadas eternas, excusas, ningún taxi que llega. Después de hora y media de espera, tuvimos que buscar un coche grande para poder transportar la silla, llegando tarde y con la abuela profundamente disgustada, diciéndonos que no volvería a salir más a ninguna comida para no molestar tanto. Y esto sin entrar en el caos habitual de los fines de semana por la noche, donde coger un taxi tras una cena es tarea casi imposible. Para colmo, los precios son absolutamente desproporcionados. ¿Cómo puede ser que un trayecto en Pamplona cueste el doble que en Madrid? ¿En qué se basa esta tarifa? ¿Acaso aquí la gasolina, el mantenimiento o la vida misma son más caros que en la capital?
Ya está bien. Lo que ocurre con los taxis en Pamplona es una auténtica vergüenza, una negligencia sistemática que no puede continuar. Urge una revisión completa del sistema. Es necesario abrir la ciudad a otras plataformas, como ya ocurre en la mayoría de capitales españolas. Y si no, al menos aumentar de forma inmediata las licencias disponibles, especialmente los fines de semana, y garantizar un servicio que no se ría de los ciudadanos.
Santiago Mendiluce