El rincón
El Papa y la radiografía de la Iglesia en Navarra


Actualizado el 10/05/2025 a las 23:02
UN nuevo Papa, americano, misionero, matemático, agustino y cercano. Los cardenales han elegido rápido, en 24 horas, a Robert Prevost como nuevo pontífice, lanzando así una positiva señal de unidad interna. Y el papa que viene de las Américas ha enviado desde el minuto uno mensajes sobre su visión reformista de la Iglesia. Todo en un mundo donde la extraordinaria curiosidad que genera la elección de un Papa es una mezcla de fascinación por la liturgia del acontecimiento y el reconocimiento de la influencia que sigue teniendo como líder espiritual de 1.400 millones de católicos en el mundo.
Pilar definitorio. Vivimos en una Europa donde hace muchos años que la religión ya no es una marca excluyente de identidad obligatoria para nadie y prima la libertad individual. Donde el Estado y la Iglesia, antaño poderes entrelazados, transitan caminos que no se confunden entre sí. Y es muy sano que así sea.
A la vez, y como en toda Europa, la sociedad navarra lleva décadas atravesando un fortísimo proceso de secularización, más intenso si cabe porque aquí partía de una situación de especial arraigo popular. Pero, a pesar de todo, el sentimiento religioso continúa siendo un pilar definitorio de nuestro retrato comunitario.
El 51% de los navarros se sigue declarando católico hoy según una encuesta de CIES para Diario de Navarra de finales del año pasado. Un dato ligeramente inferior a la media española, que rondaría el 56%. Bien es cierto que sólo el 18,5% del total de navarros es el que se declara practicante y el otro 32,5% se identifica como católico no practicante. La encuesta nos revela además que únicamente el 5% de los navarros se declara creyente de otras religiones, que otro 19% se considera indiferente al hecho religioso y que un importante 23% se define claramente como ateo. Ese es el cuadro completo de la sociedad navarra en 2025, plural y diversa como pocas, también en este sentido.
La huella de la Iglesia. Una sociedad donde los símbolos siguen siendo importantes y están unidos a nuestra historia, mal que les pese a algunos que no terminan de digerirlo. Y donde las tradiciones más arraigadas se fusionan con la religiosidad popular. De las romerías a las procesiones; de las Javieradas a los Sanfermines.
Donde la huella de la Iglesia sigue muy visible es en campos como la educación. Casi el 50% de los alumnos navarros de Primaria y Secundaria siguen cursando religión (datos 22-23 del Ministerio), que caen al 15% en el Bachillerato. Y unos 40.000 alumnos cursan estudios en unos 40 colegios de inspiración católica, de Jesuitas a Dominicas pasando por Teresianas y Salesianos. Sin olvidar la educación superior, con la Universidad de Navarra (y la Clínica) que son también parte de la Iglesia a través del Opus Dei, una institución con unos 2.600 miembros en la Comunidad foral.
Otro campo donde el trabajo de la Iglesia está muy vivo es el de la acción social a través de Cáritas o Manos Unidas por ejemplo. O el de los 500 misioneros que todavía tenemos repartidos por el mundo (llegaron a ser más de 3.000) en los lugares más recónditos y necesitados del planeta.
Así que el retroceso sociológico del catolicismo, evidente, no eclipsa que sigue siendo una realidad más extendida y fecunda de lo que parece al primer golpe. Pero sería igual de torpe negar la crisis que la azota. De la falta de vocaciones al mirar sólo hacia adentro o el drama de los abusos sexuales en su seno. Por eso un nuevo Papa siempre es un revulsivo y un impulso.
Núcleo comprometido. Uno de los retos de la Iglesia es adaptar su estructura material a una nueva realidad menguante en cuanto a los fieles activos. Hay 733 parroquias en Navarra y solo 320 sacerdotes, casi la mitad ya jubilados. Una Iglesia menos masiva, pero con un núcleo más consciente y comprometido, donde los laicos, hombres y mujeres, por fuerza tendrán más protagonismo.
Una Iglesia con muchas sensibilidades en su seno. Con la necesidad de líderes, del papa a los sacerdotes, que deben ser esmerados costureros de su unidad y constructores de puentes. Porque hay católicos de todas las ideologías, de derechas y de izquierdas, e instituciones dentro de la Iglesia con acentos muy distintos. Del más pastoral al más doctrinal. Todos son Iglesia y hoy más que nunca buscan respuestas valientes y coherentes para encarar el mundo de hoy sin perder la esencia de su mensaje.