Qué pueden aprender nuestros hijos de Skolae

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Alberto Nahum García

Publicado el 09/05/2025 a las 05:00

Se necesita audacia y cinismo para que la Justicia te tumbe definitivamente uno de tus programas estrella y tú sigas como si nada. Si ocurre dos veces y aún así presumes de que “la anulación no tiene efectos prácticos”, entonces ya has pasado de pantalla. Se exhibe con orgullo una chapuza y se le transmite a la peña preocupada un nítido “que se joroben”.

Piense usted en un error en la renta o un papel olvidado al inscribir a su hijo en el cole: se tragará una buena multa, tendrá que pagar intereses o deberá apañarse con un cole distinto al deseado. Las cosas, sin embargo, son muy diferentes para los errores de procedimiento del Departamento de Educación, ¡errores que afectan a toda la comunidad educativa! Gimeno y su equipo parafrasean aquel mítico grafiti universitario sobre el saber: “La justicia me persigue, pero yo corro más rápido”. Así que ahí va la primera gran lección tras años de matraca skolástica: nuestro sistema jurídico-político funciona mal. 

¿Qué han conseguido los padres que han ganado el juicio hasta en dos ocasiones? Nada. Sus hijos ya pasaron por Skolae I y II, y ahora soportan el III, que a este ritmo será anulado cuando el IV ande en marcha. Magnífico ejemplo de fair-play.

Segunda lección para los zagales: si impulsas una medida polémica, jamás pidas perdón. Ni una duda, ni una reflexión, aunque los tribunales te anulen dos veces. Ni empatía ni autocrítica: aquí se viene a imponer. Sostenella y no enmendalla. Hay que revisar la paridad hasta del póster de la esquina más recóndita del colegio, pero ni se te ocurra mostrar sentimientos de comprensión hacia el 40% de las familias opuestas a Skolae (establezco la correlación siguiendo los votos). Nanay. Cuando se trata de dialogar con los ciudadanos legítimamente agobiados por esto, sí que puedes arrimarte al estereotipo del “machito” que tanto detestas y evitar cualquier brizna de compasión con ellos.

La tercera lección solo hay que empujarla a gol: la tolerancia mola, pero solo con las minorías que nuestros actuales gobernantes decidan. Así que si tus padres discrepan del dogma skolástico, aunque blandan argumentos sensatos, ajo y agua. Ahí no hay tolerancia ideológica que valga. ¿Diversidad? La que prescribe el BON. Punto. Así que olvidamos oportunamente que nuestra propia ley coeducativa (2021) proclama educar “en el respeto de los derechos y libertades fundamentales”, mientras despreciamos la libertad fundamental de enseñanza reconocida por la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Constitución. Cherry-picking, lo denominan en inglés.

Cuarta enseñanza, cristalina: el poder se refuerza con miedo. Skolae ha logrado que muchos profes pasen de educadores a voceros del dogma. 

Sirva como botón un ejemplo entre gracioso y ridículo: “Los niños y niñas tendrán que venir vestidos y vestidas de pastores y pastoras para la fiesta de Navidad”. Ríete tú del temido patriarcado, Orwell. Si en menos de siete años han logrado instalar esta neolengua absurda en correos, materiales y libros de texto, ¿de verdad crees que son capaces de alentar tu pensamiento crítico? Ni está ni se le espera. Así desembocamos en el quinto aprendizaje, chaval: el rigor intelectual y científico importa un pimiento. Aunque la RAE (e, incluso, filólogas feministas lideradas por Carme Junyent) advierta del sinsentido del desdoble, Skolae lo obliga aunque complique la competencia lingüística a quienes más lo necesitan, entre ellos muchos inmigrantes con lengua materna diferente al español. ¡Si ya vamos cuesta abajo y sin frenos en PISA, espérate unos años, que vas a flipar…! Lo mismo puede decirse de autores –bastante moderados y matizados– como Richard Reeves, del que se acaba de traducir un ensayo que analiza dificultades y necesidades específicas de muchos varones en la educación, o Testosterona, de Carole Hooven, que documenta el impacto biológico de las hormonas en el desarrollo cognitivo y conductual. Para qué cuestionar algunos de los férreos y erróneos presupuestos de Skolae leyendo a esta profesora del Departamento de Biología Evolutiva Humana de Harvard. 

Mejor seguir dictando cómo hablar y simplificar burdamente asuntos muy complejos sobre estereotipos e igualdad. Se trabaja menos, te pagan igual y, jaja, las consecuencias judiciales seguirán neutralizadas por el retraso.

Aquí tenemos, pues, queridos jóvenes, qué nos enseña Skolae: que en la educación navarra la ley depende del músculo, que la soberbia vence al diálogo, que la diversidad es un monumento de cartón piedra, que el miedo borra la curiosidad y que el rigor es un lujo peligroso. Bueno, quizá también podáis aprender de los padres valerosos que se han enfrentado a esta tragicomedia que, como advertía Camus, “la libertad no es un regalo que recibimos de un Estado o un dirigente, sino algo que conquistamos cada día, con el esfuerzo de todos y cada uno de nosotros”.

Alberto Nahum García Martínez. Profesor de Universidad, padre de cinco hijos

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