Cartas de los lectores

¡Váyase, señor Asiron!

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Imagen de Joseba Asiron, el día de la moción de censura a Cristina Ibarrola
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Itxaso F. Arrieta

Publicado el 24/04/2025 a las 05:00

Hace unos días, leí en las cartas de Diario de Navarra un escrito pidiendo el regreso de Yolanda Barcina. Hay quien dice que segundas partes nunca fueron buenas; pero es que mejor que lo que tenemos ahora, cualquier cosa.

Y Barcina no fue cualquier cosa, sino simplemente la mejor, aunque les pique a los que lanzaban adoquines. La época de Yolanda Barcina se caracterizó por la altura de miras, por el acuerdo constante y la búsqueda del bien común apoyándose en el diálogo con la oposición. Y eso, en unos años durísimos en los que algunas ideologías se proponían con sangre; con sangre de los que pensaban como Barcina, claro.

Hubo cosas que se pudieron hacer y otras que no. Pero sin ninguna duda, Pamplona se metió de cabeza en el podio de las ciudades mejor organizadas y con mayor calidad de vida. Ahora bien, eso hay que saber mantenerlo y actualizarlo, y no se está haciendo. Con Barcina había capacidad de generar ideas, calibrar sus consecuencias, adelantarse a los posibles perjuicios, cerrar planes concretos y completos, y luego plasmarlos… todo eso no lo ha repetido ningún regidor.

Algunos han tenido más aciertos que otros, pero en el caso de Asiron, más que aciertos, sus acciones se cuentan por venganzas o ajustes de cuentas contra las zonas que no le han votado. Planes sueltos e inconexos brillan por toda la ciudad. Revisionismo biliar en estado puro pagado con nuestros impuestos, claro. Carteles, resignificaciones, euskera politizado; no engañan a nadie, es su hoja de ruta… pero en cuanto mueven un ladrillo, la lían parda.

Y vaya si están moviendo ladrillos, pero aquí estamos todos anestesiados, aguantando el chaparrón. Yolanda Barcina, sin mayoría absoluta, dialogaba, buscaba puntos de encuentro, y supo ver por dónde iba el futuro de los ciudadanos y sus anhelos. La filosofía actual de la alcaldía de Pamplona es la contraria: creerse el adalid del futuro de Pamplona y obligarnos a todos a pasar por el aro: ellos saben más y el ciudadano no. Trágala.

Al final, no tenemos el alcalde que merecemos sino un alcalde que es fruto de un pacto en la Moncloa para que Bildu apoye a Pedro Sánchez en el Parlamento de España. Trágala otra vez. Si alguno analiza las propuestas de quien ha entregado el sillón a Asiron (los socialistas), le da la risa: repintar los radares, wifi gratuito por toda la ciudad, entre otras perlas de brillante ingenio que vaticinan un futuro glorioso. ¡Vuelve, Barcina!

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