Cartas de los lectores
"Si quiere aparcar aquí, ponga una valla en su vida"


Publicado el 18/04/2025 a las 05:00
Dice el Ayuntamiento de Pamplona, en el que trabajan 1.500 personas, que en el Ensanche hay 4.325 coches con tarjeta de Residente. También dice que sólo hay 3.250 plazas para aparcar en sus calles. Así que mil y pico coches no pueden estacionar aunque paguemos por ello. ¿Bajo tierra? No mejora la situación: hay 4.046 plazas en parkings para residentes. Todas ocupadas, y más de 400 coches en lista de espera.
Para colmo, cualquiera que haya pisado el Ensanche alguna vez las ha visto. Las hay verdes, amarillas, rojas, azules, negras, de metal, de plástico, unidas con cintas rojiblancas, blanquiazules, amarillas, también las hay sin unir; algunas llevan carteles de la Policía, otras del Ayuntamiento, otras un folio escrito a mano y con rotulador, otras nada; algunas parecen viejunas y abandonadas, otras se muestran brillantes, altivas y poderosas; algunas protegen un contenedor, otras un furgón, otras varios, otras nada; algunas son por mudanza, otras por obras, otras por tapar un bache, otras por una película, otras por una descarga, otras por una poda, otras por no sé sabe qué, pero ahí están; algunas tienen dueño rotulado, otras no; algunas las pone José, otras Mijaíl, otras Edgar, otras Edurne. A veces aparecen de un día para otro. Otras de la mañana a la tarde. Algunas duran horas, otras días, otras semanas. No hay calle sin ellas. Son como las setas en la Ulzama o en Roncal entre el Pilar y San Nicolás: aparecen por todos los lados, ocupan espacios y, ambas, te las tienes que comer. Son, las vallas.
De los 1.500 empleados que trabajan en el Ayuntamiento alguno debe estar estos días revisando en el callejero la filiación de todos los nombres de las calles. No vayamos a encontrar a alguno que hizo algo en tiempos de Franco y haya que quitarlo. No he encontrado el dato, pero asumo que en Pamplona habrá (como mucho) unas 500 calles. Así que terminará pronto. Quizá cuando acabe, le puedan asignar la función de revisar si todas esas vallas están porque tienen que estar. Si no, los vecinos del Ensanche seguiremos pensando: “si quiere aparcar aquí, ponga una valla en su vida”.