"A lo mejor, si se quiere evitar confusiones, bastaría con poner delante de cada nombre la razón por la que se le dedica un espacio público"

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Fernando Hernández

Actualizado el 15/04/2025 a las 23:47

Ya pasó con Julio Ruiz de Alda y el polideportivo, y se ha repetido ahora con Ángel María Pascual y Víctor Eusa (también con el general Los Arcos, pero, a efectos de la argumentación, vamos a convenir que es una cuestión diferente).

¿Hasta dónde debe llegar la crítica póstuma a las posiciones de los sublevados? ¿Por qué limitarnos a borrar sus nombres de los espacios públicos? ¿No deberíamos derribar los Maristas (lo que, con el mamotreto que le han plantado delante, no sería mala solución), el Seminario y el Casino Eslava, quemar en la plaza pública las ‘Glosas a la ciudad’ de Ángel María Pascual, borrar de la hemeroteca la gesta de la aviación del Plus Ultra?

A lo mejor, si se quiere evitar confusiones, bastaría con poner delante de cada nombre la razón por la que se le dedica un espacio público: arquitecto Eusa, escritor Ángel María Pascual, aviador Ruiz de Alda.

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Después de la guerra civil, ‘La codorniz’, el semanario humorístico que marcó una época, proponía que, en vez de cambiar los nombres de las calles, se pusieran un adjetivo, para que, donde se rendía homenaje al glorioso Pérez, se vituperase al malvado Pérez.

La anécdota de ‘La Codorniz’ aparece en una nota al pie de página de ‘El español y los siete pecados capitales’. Publicado a mediados de los años 60, Fernando Díaz-Plaja escribía en él: “Nuestra intolerancia ha hecho desaparecer de muchas calles y plazas españolas el recuerdo de seres ilustres pertenecientes al bando vencido. Como el español vive siempre en el momento presente, no se le ocurre que el enemigo de hoy será mañana tan pedazo de la historia como él mismo. Por el contrario, intenta acabar con todo lo que le recuerde, derribando estatuas e iglesias y cambiando los nombres de las calles”. Y añadía, haciendo referencia a cómo los franceses asumen a personajes de muy diverso pelaje: “No es que tengan más personalidades en su historia, es que no eliminan a ninguna”.

Podríamos tomar ejemplo.

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