Trump acelera la guerra comercial
"La decisión de imponer aranceles adicionales del 25% a los vehículos no fabricados en Estados Unidos traslada la batalla a la automoción, un sector muy importante para la economía mundial"

Publicado el 28/03/2025 a las 05:00
Trump ha decidido pisar el acelerador a fondo en su particular guerra comercial contra el resto del mundo. La decisión de imponer aranceles adicionales del 25% a los vehículos no fabricados en Estados Unidos traslada la batalla a la automoción, un sector muy importante para la economía mundial y, a la vez, en serios apuros por la caída generalizada de las ventas y una tortuosa transición energética. Está por ver qué ha llevado a Trump a recrudecer su ofensiva arancelaria, que en el caso de Navarra podría afectar a unas 40 empresas.
Si es por un proteccionismo sin límites, en la creencia falsa de que atraerá a las grandes marcas a abrir sus factorías en EE UU. La decisión parece arbitraria porque deja en suspenso esas tarifas en la producción de México y Canadá, generadores de las piezas de las que dependen las grandes cadenas de montaje en suelo estadounidense. Aplicarles los mismos recargos supondría elevar el precio del producto final en perjuicio de su consumidor. Así pues, es posible que sea una maniobra de distracción de Trump frente a hechos indecorosos para su hoja de servicios, en pleno escándalo por la brecha de seguridad de su Administración en la filtración del ataque a Yemen y de sus escasos avances en la negociación con Ucrania y Rusia.
Mientras la Unión Europea promete una respuesta “firme”, “proporcionada” y, llegado el caso, de fuerte “impacto” contra Estados Unidos por los aranceles, los líderes europeos reunidos ayer en París acordaron el mantenimiento de las sanciones económicas a Rusia. Siguen convencidos que la paz llegará “a través de la fuerza” y, por ello, Francia y Reino Unido visitarán Ucrania en misión militar antes de decidir si despliegan su seguridad. Cabe otra hipótesis sobre los gravámenes. Que Trump los haya decretado movido por la venganza, especialmente hacia Europa, donde Tesla se ha pegado un sonado batacazo. Recrudecer la guerra comercial es un error porque todo apunta a que saldrá malparado otro motor de la economía.