El reto de lo público más allá de huelgas
"El claro desafío al que se enfrenta la Administración foral, y que les cuesta encarar por sus temores políticos, es qué entienden sindicatos y Gobierno que sustenta un sistema público y de calidad"

Publicado el 18/03/2025 a las 05:00
En un hecho sin precedentes, los cinco sindicatos de la Mesa General (CCOO, UGT, ELA, LAB y Afapna) han convocado a una huelga general a los cerca de 30.000 trabajadores de la plantilla del Gobierno de Navarra. En el comunicado hecho público ayer por los representantes sindicales, el motivo de la llamada a esta huelga está en la defensa de un sistema “público y de calidad”. Pero también en la mejora de las condiciones laborales de los trabajadores, hoy, en opinión de los sindicatos, “bloqueada” en la elaboración de un nuevo Estatuto de Personal y en la extensión de la carrera profesional a toda la plantilla. Además reclaman acabar con la política de privatizaciones en el sector público y revertir lo privatizado. Un soniquete este último que no tiene razón de ser y que casa mal con las intenciones y quehacer de un gobierno socialista. En cualquier caso, el Ejecutivo foral está en la obligación y responsabilidad de no hacer “dejadez” de sus funciones en el marco creado para las negociaciones, máxime cuando fueron ellos quienes llevaron a la Mesa General el camino a la posibilidad de un nuevo Estatuto de Personal, según el acuerdo programático.
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El verdadero reto de fondo al que se enfrenta la Administración foral, y que cuesta encarar por temores políticos, es qué entienden los sindicatos, el Gobierno, y en último caso los ciudadanos, como principales receptores y clientes, que sustenta un sistema “público y de calidad”. Entre 2015 y 2023, la cifra de trabajadores del Gobierno foral se ha incrementado nada menos que un 39% y, en el mismo periodo, el gasto que hay que destinar para poder retribuirla se ha elevado un 52%. Son cifras muy elevadas de crecimiento, insostenibles en el tiempo en esa curva, que, además, y lo que es peor, no han redundado claramente en un mejor servicio a los ciudadanos, que es el fin último que deben perseguir. Evidenciando una vez más que sólo más personal y más dinero, sin cambios estructurales que lleven a hacer las cosas de manera más eficaz, eficiente y controlada, ni sirve ni servirá. Una administración moderna requiere adaptarse a los tiempos a los que sirve.