"Quizás la India, más incluso que China, que es tan distinta, sea el mayor contrapunto de una Europa llena de pesimismo y miedo"

Publicado el 03/03/2025 a las 05:00
Hace unos días, en la noche más oscura del mes de febrero, la víspera de la luna nueva, se celebró en la India la fiesta anual llamada “la gran noche de Shiva”. Un amigo que vive allí me manda fotos de los festivales y celebraciones que, como todo lo que ocurre en ese país, están llenos de gente, de colores, de comida y de cantos, no en vano la India cuenta ya con 1.400 millones de habitantes y sigue creciendo. Todo allí está repleto, a punto de desbordarse, todo parece imposible. El escritor Salman Rushdie cuenta que cuando llegó de Calcuta a Nueva York, le pareció casi vacía. Esta enorme fecundidad no deja de ser una gran demostración de fe en la vida. Quizás la India, más incluso que China, que es tan distinta, sea el mayor contrapunto de una Europa llena de pesimismo y miedo, amurallada, donde no nacen niños, un lento suicidio. La India, al contrario, está llena de niños y jóvenes, de potencia y energía, de dolor y gozo, de fe y falsedad, de miseria y riqueza.
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Quizás la India sea en cierto modo la madre del mundo. Como toda fiesta, la noche de Shiva arrastra mitos y tradiciones y se vive de muchas formas. Una noche en vela. Pero si nosotros celebramos la luz y el renacer de la naturaleza, allí lo hacen con la noche oscura y la quietud, recuerdan el día en que Shiva quedó inmovil, se volvió como una montaña. Todo el movimiento se detuvo. Podemos acercarnos a algo así cuando en la noche estrellada, sin luna, bajo los astros, parece que el mundo se ha ausentado y nos sobrecoge la visión del cielo. Este vasto vacío que contiene unos pequeños puntitos que vemos en la noche, en medio de la nada, dice mi amigo, es lo que es Shiva. La ciencia moderna sostiene que la materia y la existencia, todo lo que conocemos del cosmos y las galaxias, la vida toda, es una energía que se manifiesta de formas diferentes. En cierto modo está llegando poco a poco a la imagen poética de los Vedas. La noche de Shiva es la manera de penetrar esa misteriosa unidad de la existencia, del todo del que formamos parte y quedar por un momento en calma.