Cartas de los lectores
Los Soprano y el Club de Golf de Gorraiz


Publicado el 26/02/2025 a las 18:11
Hace unos días, el Consejo de Administración del Club de Golf de Gorraiz nos comunicó el entierro definitivo de la piscina climatizada. Nos decían: olvidaos, “la piscina cubierta ya es pasado”. “Ya hay 57 toneladas de hormigón encima”.
Inmediatamente, vino a nuestra cabeza una escena de “Los Soprano” en la que un miembro de la banda de Tony le plantea a éste su preocupación por un competidor. Y Tony le dice: “No te preocupes, ese problema está durmiendo bajo 50 toneladas de hormigón”. Convendrán con nosotros en que tanto Tony como nuestro Consejo gestionan los problemas con la misma receta: jarabe de hormigón. Nuestro Consejo de Administración ha aplastado la voluntad del 43% de los votos con 57 toneladas de morterada. ¡Qué paradoja! Ambas cifras suman cien. El 100% de lo que debería haber sido un feliz consenso social.
El Consejo de Administración ha enterrado la piscina bajo 57 toneladas de vergüenza y hormigón, después de levantar muros. Sin negociación ni diálogo, sin análisis contrastados, con prisas y con actuaciones contrarias a la ley y a los estatutos que denunciaremos en los tribunales.
Además, se vanaglorian de enterrar el 43% del sentir social bajo 57 toneladas de hormigón (uno de los pocos datos concretos que han trasladado) y de seguir el “mandato del 57% de los votos”. Tal y como se va viendo, enterrar la piscina cubierta y ampliar el gimnasio está costando más de lo que hubiera costado asegurar la viabilidad de la piscina y, además, nos piden que nos olvidemos de ella, que ya es pasado y que nos ilusionemos con el proyecto del nuevo espacio deportivo. No sólo hacen desaparecer la piscina, también quieren dirigir nuestra memoria y nuestros anhelos. Entre tanto, hemos solicitado una Junta Extraordinaria para paralizar las obras que cubren de vergüenza y cemento la piscina cubierta de Gorraiz porque el Consejo, con el patrimonio del Club (de todos los socios), ha ejecutado “su proyecto de espacio deportivo” sobre ella, con autoritarismo y actitud cerril a todo diálogo y análisis solvente para su viabilidad. Además, lo han hecho sin considerar que la natación está reconocida y protegida por el objeto social constituyente del Club en sus estatutos.
La cuestión ya no es la piscina, la cuestión es que la piscina ha evidenciado una forma despótica de conducir la gestión del Club por parte del Consejo de Administración y que ha culminado con el enterramiento de la piscina cubierta bajo 57 toneladas de hormigón sin dar explicaciones ni cuentas precisas. Van a toda prisa. Ya están dejando secar el mortero para acelerar la inauguración del gimnasio sobre un cadáver.
Hace unos días, el Consejo de Administración nos comunicó que no van a tramitar la solicitud de una Junta Extraordinaria por “defectos formales”. En otra clara exhibición de poder arbitrario, retrasan y obstaculizan. Seguiremos adelante. Nunca es tarde si la “piscina” es buena: nos veremos en la Junta y en los tribunales.
Laura Arribas, Iñigo Ruiz de Erenchun, Fernando Vas y dieciséis accionistas más del Club de Golf Gorraiz