El rincón

La regañina de la presidenta Chivite

La presidenta María Chivite, en el acto del viernes
AmpliarAmpliar
La presidenta María Chivite, en el acto del viernes
La presidenta María Chivite, en el acto del viernes

CerrarCerrar

Miguel Ángel Riezu

Actualizado el 22/02/2025 a las 23:28

La presidenta María Chivite tenía este viernes una de esa mañanas maratonianas a las que arrastra la vida política. Asistía en Pamplona al congreso de UGT, saltaba a Tudela para recibir a al reina Letizia y regresaba a contra reloj al Navarra Arena de Pamplona para clausurar la entrega del Premio Navarra Empresarial a la familia Busto de Peralta y después participar en la comida del evento. 

Por eso llegó con el acto ya empezado en el que casi 400 empresarios y directivos reconocían la trayectoria de la familia Busto Basarte en IBConnect, una empresa nacida en un garaje y que hoy exporta desde Peralta a decenas de países. Un evento de celebración y de reivindicación del papel de emprendedores y empresarios como creadores de riqueza y empleo en la sociedad con CEN y 'Diario de Navarra' como anfitriones.

Un acto y dos talantes. Un acto lleno de mensajes positivos y de sentido común. Con un premiado Ignacio Busto Alonso que construyó un discurso de sólidos cimientos (la familia, el arraigo local, la innovación y la petición de seguir apostando por Navarra desde la colaboración público-privada) y que leyó envuelto en la emoción que produce vivir un día tan especial. Ni atisbo de crítica política partidaria. Tampoco en las palabras de Antonio Garamendi (presidente de CEOE) ni de Manuel Piquer (presidente de CEN). 

Por eso llamó más la atención el tono de clausura de la presidenta. María Chivite leyó un discurso reivindicativo de la gestión de su Gobierno, pero sobre todo, un discurso que sonó beligerante y bronco en el sorprendido auditorio. Volvió a repetir que la fiscalidad navarra no es mala para las empresas, pidió no caer en un relato “catastrofista” sobre la industria y se revolvió contra lo que consideró una “lectura parcial, interesada y simplista” de los problemas de la economía navarra.

Y lo hizo delante del auditorio que mejor conoce esta realidad y que es, precisamente, el que pide a diario al Gobierno una reacción ante los síntomas preocupantes que presenta, desde los cierres de plantas (BSH, Sunsundegui, Nano) a la aireada falta de competitividad para atraer nuevas inversiones. De hecho, el tono que dio al discurso (“parece que nos estaba echando una bronca”) era el comentario generalizado en los corrillos tras el acto.

Las formas y el fondo del mensaje. Sus palabras sonaban a respuesta en una de esas ásperas sesiones en el Parlamento de Navarra a las que la clase política se ha acostumbrado, pero a las que el resto de los ciudadanos no. Y sonaba a contestación a Javier Esparza, (UPN) que además estaba en la grada, y hace unos días le espetó con que no se enteraba de los problemas de la industria. Pero claro, no era el foro ni el momento.

El entorno de María Chivite destacaba tras el acto que su discurso en modo alguno quería sonar a una “regañina”. Que esa no era la intención. El revés, que incluía propuestas para consolidar el sector industrial en Navarra. Pero es evidente que en este caso las formas se impusieron al fondo en el mensaje. Craso error de comunicación.

Es cierto que la presidenta habló de un “programa de inversión industrial” que incluirá más ayudas públicas con impacto en el sector industrial y la creación de mecanismos de inversión público-privados para hacer posible que el ahorro de los ciudadanos vaya también a hacer crecer pequeñas empresas. Habrá que esperar a conocer el plan y sus detalles. Ojalá sea ambicioso de verdad.

Suena a un primer intento de respuesta al clamor de la clase económica y profesional. El conato de salir de la absurda negación de la realidad o del “lo que pasa es todos están contra nosotros” que no deja ver el bosque de los hechos. En vez de caer una y otra vez en esta tentación, el Gobierno foral debiera abrir la mirada, sacudirse de sus ataduras, reclamar la ayuda real de la oposición y plantear, de verdad, una estrategia para buscar el liderazgo en la industria del mañana.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora