El Rincón

Navarra: la pelea por el futuro industrial

"La Comunidad foral ha dejado de ser atractiva y puntera para atraer talento e inversiones. Y se atisba una peligrosa autocomplacencia en el Gobierno"

Manifestación por el cierre de Nano en Tudela
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Manifestación por el cierre de Nano en Tudela
Manifestación por el cierre de Nano en Tudela

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Miguel Ángel Riezu

Actualizado el 15/02/2025 a las 22:38

Late en la calle la preocupación por el futuro del sector industrial en Navarra. Y es normal que así sea. La industria es la base sobre la que se ha edificado la prosperidad de nuestra comunidad desde hace más de medio siglo, y hoy sigue siendo el elemento más identificativo de nuestra economía (aunque no el único). Así que el devenir del sector es una cuestión de pura supervivencia estratégica. De hecho, todos los sindicatos convocan a una manifestación hoy en Pamplona para recordárnoslo.

Señales de alarma. Es verdad que la industria navarra sigue siendo un músculo potente. Lo dicen las grandes cifras. El año pasado se crearon 4.600 nuevos empleos en la Comunidad foral y 1.000 lo fueron en el sector industrial. Y el Gobierno foral acaba de elevar la previsión del crecimiento económico para este año del 1,8% al 2,2%, algo imposible sin la industria.

Pero si miramos un poco más allá, los motivos para la alarma son reales. Basta levantar la cabeza y mirar al mundo que nos rodea. Hay señales muy visibles como para envolverse en un “aquí no pasa nada” que suena a negación de los problemas.

Para empezar, el panorama internacional se ha torcido. Navarra es una comunidad muy exportadora y, por ello, muy expuesta a los cambios que vienen. Tenemos una Europa con sus motores (Alemania y Francia) gripados, que son nuestros principales clientes. Ahora, llega Trump con una guerra de aranceles que va a ser muy negativa para todos. Y, para completar la receta, China, la “fábrica del mundo”, avanza con una agresiva política que amenaza a sectores claves en Navarra como automoción y renovables, que no pueden competir en precios. Las tres son amenazas evidentes.

Tres cierres. Además, los avisos han llegado ya en forma de cierres concretos. Golpes que han brotado en todas las esquinas de la geografía foral, de Sakana a la Ribera, pasando por la Comarca de Pamplona. El anuncio del cierre de la planta de la multinacional BSH en Esquíroz (660 empleos directos y más de 400 indirectos) es el más potente. Pero ahí está también el traumático final (al menos por ahora) de Sunsundegui en Alsasua, con 376 empleos más 200 en las auxiliares. Y esta misma semana, el cierre de Nano Tudela (120 empleos directos), una planta que fabrica piezas para SKF, vuelve a encender las alertas. Es cierto que son plantas industriales que arrastraban sus propios problemas desde hace muchos años, cada uno distinto.

Por otro lado Mina Muga, una millonaria inversión minera de potasa entre Sangüesa y Javier que planea crear 800 puestos de trabajo, está paralizada por una decisión judicial y pendiente de que el Ministerio en Madrid rehaga los permisos necesarios. En este caso, la abismal distancia entre los tiempos de la Administración y las empresas pone en peligro hoy una inversión de cientos de millones de inversores chinos ya comprometida.

La responsabilidad del Gobierno. El Gobierno no es el responsable de los cierres. De hecho, las empresas nacen, viven y mueren. Es así. Pero su trabajo debe dirigirse no sólo a prolongarles la vida cuando se pueda (por supuesto), sino sobre todo a crear un ecosistema social y económico que favorezca que se genere relevo en los puestos de trabajo cuando se pierdan. Y es obvio que Navarra ha dejado de ser puntera para atraer talento e inversiones. Eso sí es responsabilidad directa del Gobierno Chivite. Sin embargo, el Ejecutivo vive en una autocomplacencia peligrosa, cuando lo que le toca es exprimir todas sus ventajas (fiscalidad incluida).

Ahí está Aragón, donde el trabajo político del PP y el PSOE se ha centrado en convertirlo en territorio atractivo para las inversiones y hoy recoge el fruto de ese esfuerzo. En la otra vecindad, Euskadi, gobiernan los mismos partidos que en Navarra, PNV y PSE. Y ahí, el lehendakari Pradales ha creado un Grupo para la Defensa Industrial, con empresarios, cámaras de comercio e instituciones. Oiga, y justo para relanzar el sector industrial vasco. Motivos de preocupación sí ven nuestros vecinos y ya se han puesto en marcha. Nosotros, en cambio, no lo vemos.

Lo peor es que las diferencias ideológicas en este tema entre el PSN, Geroa y UPN y PP son reducidas y podrían ponerse de acuerdo sin demasiado esfuerzo. Lo que les separa, de verdad, es la fosa de la política y sus ataduras. Y ese es el drama.

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