No somos idiotas

Publicado el 29/01/2025 a las 05:00
Aborrezco sobremanera cuando un político del signo que sea y asesorado por falsos “gurús” de la comunicación, con currículos más falsos que largos, nos trata como si fuéramos niños, o lo que es peor, imbéciles o idiotas.
No lo hacen desde cenáculos donde se fuman puros (como decía el Dr. Sánchez), sino desde despachos oficiales pagados por el erario público. Lanzan un eslogan, una frase hecha, o como dicen ellos, un argumentario, y rápidamente todos sus voceros lo repiten obedientemente.
Resulta deprimente ver a diferentes cargos públicos y tertulianos afines (a los que se presupone una mínima inteligencia), repetir cual borregos la frase, el eslogan o el argumentario, pero lo peor de todo ello no es solo eso, sino que creen “a pies juntillas” que todos los ciudadanos a los que va dirigido dicho mensaje presentamos una idiocia generalizada. No obstante, lo que más me molesta no es que traten de engañarme, sino la falta de respeto. Están convencidos que los ciudadanos somos idiotas y que con dos frases repetidas continuamente ganan “el relato”. Se necesita mucho ego y mucho cuajo para creer eso.
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Nuestro presidente Sánchez es un experto en eso de ganar el famoso “relato” y cualquier situación le viene bien, sea una catástrofe (la DANA de Valencia), el aniversario de la muerte de Franco o la subida de las pensiones. Con la tragedia ocurrida en Valencia intenta que no le salpique ni una brizna de barro, depositando toda la responsabilidad en el presidente valenciano (que hace tiempo que debiera haber dimitido por su pésima gestión), pero el Dr. Sánchez fue incapaz de declarar el estado de emergencia, bien por falta de liderazgo o bien (lo que sería mucho más repugnante) por cálculo electoral.
Lo del aniversario de la muerte del dictador es claramente una “performance” para tapar sus problemas judiciales familiares y del partido. Pero permítanme que me pare un momento en el último despropósito, el famoso decreto ómnibus. En el mismo, introduce, de soslayo, asuntos de interés partidista junto a asuntos de vital importancia para los españoles, como la subida de pensiones, la subvención del transporte, la subida del salario mínimo o las ayudas para la DANA o para La Palma, y lógicamente no sale adelante.
Y ahora viene lo que comentaba de la frase hecha, el eslogan para ganar el relato: “el escudo social”, así, todo aquel que se oponga a este decreto ómnibus está en contra del escudo social. Al parecer para el Dr. Sánchez y sus voceros, escudo social es también subir el IVA de los alimentos, mantener el problema de la “okupación” (causa fundamental de la falta de vivienda de alquiler, por la inseguridad jurídica que produce), subir el IRPF y regalarle un palacete al PNV para que le siga apoyando.
No obstante según parece, el decreto sale adelante con múltiples modificaciones, tras una nueva humillación al PSOE de la derecha catalana “progresista” de Puigdemont. La próxima vez no estaría nada mal que después de contarnos el eslogan, nos pongan una bata, nos den un garrote de caramelo y nos manden a jugar al patio.
Pero nuestro presidente, el Dr. Sánchez, cuenta con una gran ventaja, haga lo que haga o diga lo que diga no tiene contestación sindical. Esto me recuerda a un conocido chiste del magistral Mingote: “La clase trabajadora empieza a estar harta. Y en cuanto haya un gobierno de derechas, nos van a oír”.