A propósito de la economía: los colores también tienen matices

Publicado el 10/01/2025 a las 05:00
Cualquier gobierno, no importa su color, trata de publicitar aquellas medidas con las que obtiene buenos resultados y procura disimular o camuflar aquello que no funciona y se le critica por ello. Es natural. Forma parte de la condición humana y lo constatamos día a día. Para el gobierno de nuestro país ha supuesto un balón de oxígeno lo que la publicación de la prestigiosa revista 'The Economist' ha escrito recientemente sobre la economía española, y le ha faltado tiempo para mostrar el caramelo -como el pequeño que, como un triunfo, se lo muestra a su madre- a todo el país por todas las vías posibles. Afirma 'The Economist' que, durante el año 2024, la economía española es la que mejor se ha comportado de entre los países de nuestro entorno.
Para esta conclusión se ha basado en el análisis de cinco variables como indicadores para clasificar a los 37 países que integran la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico): el PIB (Producto Interior Bruto), la inflación, el comportamiento bursátil, la reducción del desempleo y el balance fiscal. Los países mediterráneos España, Grecia e Italia son los que salen mejor parados, seguidos de Irlanda y Dinamarca.
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Puede afirmarse que el informe de 'The Economist' no es muy fino y por eso mismo ha sido muy criticado. No matiza, no desciende a los detalles que son los que, en ocasiones, dan color a lo que parece desdibujado. Y, por tanto, su análisis, aunque venga precedido del prestigio del semanal, adolece de una visión en profundidad. Vayamos por partes.
Es evidente que el PIB agregado de España ha crecido más que en los países de la UE, pero prescinde (error de principiante) de que el crecimiento de nuestra economía se basa en el incremento de la población (inmigración), el gasto público y el notable aumento de la deuda pública. También la buena evolución del turismo, que deja más de 100.000 M €. Y nada dice del PIB “per cápita”, que se encuentra estancado y estamos en la cola de la Unión Europea. Ese último dato es el que interesa porque nos indica cómo vive la gente media y la renta “per cápita” española no da señales de vitalidad desde hace varios años.
Somos el país con la mayor tasa de desempleo de la UE y de la OCDE. El sector público ha creado uno de cada cuatro empleos desde el año 2019. Los Fondos Next Generation generan riqueza sobre todo en la Administración Pública. El propio informe de la OCDE sobre el mercado laboral sitúa a España en la peor posición. ¿Qué decir de los más de 600.000 fijos discontinuos que no figuran en esas cifras de paro? La inversión privada está en la UCI, en coma, cuando debería ser un actor principal del crecimiento económico. Si nos fijamos en la tasa de desempleo juvenil somos los líderes con diferencia. En el sector privado la mayor parte del empleo lo crean las grandes empresas, mientras que las empresas pequeñas, que son más del 90% del tejido empresarial, no crean puestos de trabajo netos. ¿Qué decir también del problema, ya crónico, de la vivienda? El silencio es lo más elocuente, porque nada positivo se puede afirmar.
Un factor determinante, aunque no el único, de la pujanza de una economía se basa en la productividad (relación entre el producto que se obtiene con los medios utilizados). En España se encuentra estancada, es decir, no progresamos. Esto nos sitúa en una clara desventaja respecto de los países de nuestro entorno.
Pues bien. En estas circunstancias nada halagüeñas se cierne sobre la economía española la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales que, sin duda alguna, hará descender todavía más la productividad, sin el acuerdo del sector empresarial y como una medida puramente política. (Uno se pregunta a qué se dedican los sindicatos aparte de salir en la foto) ¿Tan difícil es caer en la cuenta de que esta medida va en contra de los propios trabajadores? Las empresas pequeñas -la mayoría- tendrán dificultades para reducir la jornada laboral por el incremento de costes que, a su vez, traerá el cierre de muchas de ellas. La productividad y, en consecuencia, la competitividad no se logran con una mayor rigidez laboral ni aumentando los costes de producción sino con reformas que flexibilicen el mercado laboral.
Hace unos días se presentó el Análisis de Política Social de la UE, y España se encuentra en una situación crítica en riesgo de exclusión social. Uno de cada cuatro españoles se encuentra en riesgo de pobreza. Con todo el respeto que merece 'The Economist', el estudio de la economía de cualquier país no se puede reflejar a través de una foto estática -como ha sido el caso- sino que merece un estudio pormenorizado de todas sus variables que se resisten a una visión que no sea más analítica y basada en la realidad social y no en estadísticas agregadas.
Francisco Errasti. Economista