Cartas de los lectores
En recuerdo de mi padre, Pedro Bueno


Publicado el 21/12/2024 a las 05:00
“Querida Pamplona...”. Esta vez ha iniciado un viaje con billete de ida al lugar donde realmente “descansarán en paz sus sueños”... Pedro Bueno, mi padre, hubiera querido encontrarse y saludar a todos sin excepción para agradecer su compañía, el apoyo recibido durante su vida personal y profesional. Tuvo el honor de conocer a personalidades políticas de toda índole, académicos, empresarios, religiosos, grandes deportistas, profesionales y, sobre todo, maravillosa gente que entró en su alma y que gracias a ellos tuvo el reconocimiento que el gremio de su amada profesión y la sociedad le otorgó, gozando para ello de todo el apoyo familiar.
Desde muy pequeño me llevó por grandes aeropuertos y maravillosos destinos, aprendió de sus errores y ahora en su “alto vuelo por el cielo”, sin duda de viaje, al encuentro con los Tres Reyes de Oriente, como agradecimiento a la magia que tanto gozó.
El legado profesional que nos dejó, la pasión por los deportes, generador de ilusiones, defensor de la iniciativa privada y libre comercio fue siempre la bandera que enarboló para conseguir sus logros. En la familia, entre otras cosas, se quedaron la riqueza y la sabiduría, pudiendo cada cual elegir a conveniencia. Mi padre, mejor que nadie, me trasmitió que “el tiempo es Oro y hay una Hora en la que se para el reloj...”. El deporte significó la superación del espíritu frente a la adversidad, convirtiendo la vida en una competencia sana para mejorar los valores personales.
Mucha gente solicitó su ayuda, siendo testigo de que aportó toda la que pudo... colaborando con causas y proyectos apoyando siempre a los más necesitados. Quisiera pedir para él una oración, y agradecer a todos aquellos que con su cariño y aportación pudiera finalmente culminar su obra humana. Puccini en su Ópera dijo que como el tártaro Calaf para conquistar a la princesa China Turandot, y no perder su cabeza supo descifrar “los tres enigmas”...
Se fue rápido y sin apenas despedirse de su Pamplona querida, “siempre fue así”, pero este último viaje será sin duda de la mano del más ilustre viajero y santo que tuvo Navarra y el mundo, con escala técnica en Sancian-China. Continuará de la mano de Francisco de Javier, con él, y a partir de ese momento le guiará y presentará cuando llegue con su fe y humildad al destino final.
Gracias, Pamplona, de corazón, ¡viva San Francisco Javier! Y, por supuesto, como él diría, ¡Feliz Navidad! Buen viaje, papá.
César Bueno, primogénito de Pedro Bueno Martínez.