Obras son amores y no buenas o malas razones

Actualizado el 17/12/2024 a las 23:43
El 3 de diciembre es día festivo en toda Navarra en conmemoración de S. Francisco de Javier, Patrón de Navarra desde hace cuatro siglos, aunque el Gobierno ni estuvo ni se le esperaba en la Basílica del Santo. También en esa fecha se celebra el Día de Navarra desde 1985. En mi época, había tiempo para compaginar la liturgia y lo social. ¿Por qué acabar con lo que une a los navarros y apostar por lo que nos divide? La presidenta Chivite, en el acto de entrega, a título póstumo, de la Medalla de Oro de Navarra al sociólogo Mario Gaviria, deslizó en su discurso una afirmación que a muchos nos extrañó sobremanera, viniendo de quien venía: “Gaviria se escandalizaría de cómo ponemos en riesgo la democracia”.
Coincido plenamente con esta sentencia de la presidenta Chivite, aunque temo no coincidir con el sentido que la Secretaria General del PSN pretende dar a su afirmación pues, conociendo al personal, ella sitúa el peligro en la derecha facha y la ultraderecha fascista, títulos que su Gobierno otorga a UPN, PP, VOX, y la mayoría de demócratas, incluidos muchos socialistas, el peligro lo situamos en el lado contrario.
Según mi visión, de las cosas que están pasando en Navarra y en España en general, la democracia la ponen en riesgo quienes pactan y gobiernan con aquellos que han aceptado el legado y las esencias del terrorismo etarra.
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La democracia la pone en riesgo quienes dan sus votos y ayudan a Bildu y ayudaron a Asiron a “tomar” la Alcaldía de Pamplona, vieja y permanente aspiración de la izquierda radical abertzale, a través de una moción de censura contra Cristina Ibarrola, alcaldesa hasta entonces por UPN como partido más votado, con el falso argumento de combatir la paralización del Consistorio y ocultar la realidad, que no era otra que pagar la factura que Bildu había pasado en la llegada al poder de Sánchez y Chivite. “Vosotros nos votáis para llegar a la Moncloa y al Palacio de Navarra, y nosotros os votaremos para que alcancéis la alcaldía de Pamplona”.
La democracia, la alternancia y la convivencia la ponen en riesgo quienes fabrican un “cordón sanitario” o bloqueo a UPN, partido mayoritario en las elecciones forales, al rechazar todas y cada una de las más de 200 enmiendas que UPN ha presentado a los Presupuestos de Navarra 2025, sin tan siquiera leerlas y previo acuerdo del PSN con sus socios Geroa, Contigo y Bildu para no aceptar enmienda alguna fuera de sus “fronteras políticas”. Y ¿hablan de democracia? Todo lo narrado hasta ahora está muy lejos de ser opinión, son hechos reales que en ningún caso ayudan a hacer una Navarra mejor, que es a lo que sin duda siempre aspiró Mario Gaviria, un navarro universal, reformista por convicción y adelantado a su tiempo según mis impresiones en los pocos encuentros que tuve con él durante mi presidencia al margen de ideologías.
Afirmar en el discurso de entrega de la Medalla de Oro que “en cinco años de su Gobierno se han ensanchado las competencias de Navarra más que en los veinte años anteriores”, además de extemporáneo, es falso. Concretamente fueron 19 los decretos de transferencias que se hicieron durante el periodo 97-2011, entre ellas las políticas activas de empleo y la Administración de Justicia. En cualquier caso, es absurdo plantearse la asunción de competencias en esos términos. Las competencias han de asumirse para mejorar la prestación del servicio desde una mayor cercanía de la Administración autonómica y al menor costo posible. De no ser así, sería un error que solo el independentismo y el soberanismo lo justificaría. Ahí quedan las declaraciones recientes de Bildu: “Navarra tiene hambre de soberanía”. Sentencia falsa de toda falsedad. Navarra tiene hambre de muchas cosas y no precisamente es la soberanía una de ellas. La salud, la vivienda, las infraestructuras, el empleo, la transparencia, la libertad para elegir centro educativo, la convivencia, la igualdad y una menor presión fiscal paliarían mejor el hambre de los navarros. En estos días, este Diario nos advertía que el gasto total en los presupuestos había crecido un 48 % en el periodo de 2015 al 2023. La pregunta inmediata es ¿han mejorado los servicios? A raíz de los datos, la respuesta evidente es no.
Pedir unidad, imagino que a los ciudadanos, instituciones y partidos, para “defender la democracia frente a quienes quieren acabar con ella a través de falsos relatos”, es un canto al cinismo, sobre todo cuando vemos que, la mentira o “el cambio de opinión”, valga la redundancia, y la fabricación del relato a través de argumentarios al gusto del poder, es una práctica habitual del llamado “sanchismo” que rasga todo aquello que tanto costó coser. Llevamos cinco meses creciendo en paro, las listas de espera en sanidad son agobiantes, la competitividad fiscal en Navarra ocupa el puesto 14 de las 19 haciendas de España. Navarra es la Comunidad con el peor IRPF del Estado y apenas 300 millones de € en siete años se han invertido en Navarra por parte del Gobierno Central.
A pesar de esto y muchas cosas más que no me caben en este escrito, la presidenta nos dice a los navarros que “Navarra nunca había estado mejor que ahora”. Nada me alegraría más que fuese cierto, pero, sin saber que piensan los ciudadanos, lo que muchos observamos es una Navarra con mayor inestabilidad institucional, social, política y económica con un Gobierno en manos de Bildu y al servicio del poder político central. Mientras tanto, Taberna-Berlys traslada su sede a Madrid “por razones fiscales” y BSH anuncia el cierre de su planta en Esquíroz con 660 empleos.
No pretendo polemizar con nada ni con nadie. No es mi papel agitar el debate político, si acaso situarlo en el espacio de la realidad. Por eso, la “hinchazón” que acompaña a algunos discursos, necesita toparse con la verdad de los datos.
Miguel Sanz Sesma. Presidente del Gobierno de Navarra 1996-2011