Reindustrializar Navarra: talento y estrategia

Actualizado el 14/11/2024 a las 23:14
El pasado domingo Ana Ursúa presentó su opinión al respecto de la Reindustrialización de Navarra. Es un documento valiente y realista y que suscribo totalmente. Es valiente porque reconoce el mérito de un grupo de industriales y miembros de la administración que, hace 60 años, pusieron las bases que han permitido a Navarra ser lo que es hoy, frente a una parte de nuestro gobierno que pretende retirarles los honores que un día se les reconocieron, pienso que todo merecimiento.
Es realista porque presenta el mundo actual como es, de verdad, una competición sin cuartel en la que, si pretendemos mantener el nivel de bienestar que hoy disfrutamos, debemos no solo participar, sino que también acercarnos a la victoria.
Para ello, Navarra debería reaccionar de la forma que la autora propone, pero que como bien indica en la conclusión no sería suficiente para colocarnos en las posiciones de vanguardia.
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En base a mi dilatada experiencia en la industria navarra, yo añadiría dos acciones que, además de la mejora en los procesos administrativos, también me parecen fundamentales. Me refiero a la atracción del talento y la estrategia industrial. En cuanto al talento, pienso que debemos ser consciente de que en el mundo actual hay ganadores y perdedores. Esta afirmación es cruel, pero tristemente es la realidad.
Por regla general, las personas con talento suelen pertenecer al primer grupo. En cuanto al segundo grupo, es la sociedad la que debe apoyarles y facilitar de alguna manera su forma de vida. Analizando cómo se ha gestionado este tema en nuestra comunidad, no hay duda de que, para el segundo grupo, se ha gestionado bien. Pienso que hoy estamos a la cabeza en España, y esto es un éxito para toda la sociedad navarra.
Pero lo que desde mi punto de vista no se ha hecho bien es crear un entorno atractivo para el talento, que sin duda es uno de los elementos que Navarra necesita para seguir creciendo. El talento no es gratis, para adquirirlo se requiere un gran esfuerzo.
El talento tiende a ser osado y arriesgar, que es la manera de alcanzar el éxito. Pero cuando se alcanza el éxito, este debe ser reconocido, valorando el esfuerzo empleado y el riesgo asumido. Por desgracia, hoy en navarra la situación es la contraria.
Al éxito se le esquilma con un nivel impositivo desmedido. Basta con revisar, por ejemplo, el tratamiento a las start up y compararlo con el resto de España.
Con estas condiciones es muy difícil que el talento navarro se quede en nuestra tierra o que el de fuera venga y se quede en nuestra comunidad cuando en cualquier otra va a ser mejor tratado. En cuanto a la estrategia, pienso que es fundamental redefinir el modelo actual basado, fundamentalmente, en el automóvil y las energías verdes.
En Navarra, la industria del automóvil se mantiene por el margen, no por el valor que aporta. En Navarra no sabemos “hacer” coches, sabemos “montarlos”. Pero nuestro margen está dejando de ser atractivo rápidamente, y en muchos otros lugares están aprendiendo a montar los coches, al menos, tan bien como nosotros y con un coste muy inferior. Esta industria, no el año que viene, pero quizá en cinco o diez años puede tener una dimensión muy inferior a la actual.
El sector automoción está cambiando y están apareciendo nuevas oportunidades. Pienso que es el momento de reflexionar sobre aquellas en la que Navarra podría competir aportando valor y no solo margen, y que pudieran compensar la reducción de la actividad en el modelo actual.
Por otro lado, las energías verdes están generando serias dudas sobre su rentabilidad y cayendo en la competición del margen. Nuestros competidores están mejor posicionados que nosotros para salir victoriosos de la competición.
Además, ya en la COP 28, se replanteó el papel de las energías solo verdes, frente a las limpias. Habrá que esperar un par de semanas para ver cuál será el resultado del COP 29. A la vista de los resultados anuales presentados por la IEA (International Energy Agency), bastante decepcionantes, la conclusión pienso que será como ya lo fue el año pasado que “todo verde” no es suficiente.
Pensar y plantear una estrategia limpia y que revise el concepto de “descarbonización a cualquier precio”, puede ser una opción acertada que abriría nuevas opciones para Navarra.
Por último, en el tema de la inversión, en este punto no comparto la opinión de la autora. No podemos fiarlo todo a la inversión pública, ya que esto generaría una espiral impositiva que esquilmaría, aún más, los sufridos bolsillos de los navarros. En cambio, deberíamos recuperar nuestra competitividad fiscal para que invertir en Navarra vuelva a ser lo que fue en 1964, una opción atractiva que facilite la inversión privada. La reindustrialización sin talento es imposible, pero sin inversión privada tampoco.
Juan Córdoba. Ingeniero Industrial