"A Broncano le falta la kipá para parecer un agente del Mossad, que es más o menos la cara que se me queda a mí cuando escucho las preguntas de adolescente que lanza"

Actualizado el 26/10/2024 a las 23:32
Prometo que he intentado no sucumbir a la tentación. Tenía pendiente escribir sobre el debate nacional más importante al que nos enfrentamos los ciudadanos. El tema ha llenado páginas, portadas y columnas de opinadores más rápidos de reflejos que uno. Me apresuro a llenar el hueco.
He de tomar partido en esta gran batalla cultural. Nadie que se precie debe estar al margen de una cuestión tan trascendental para el futuro de España: David Broncano o Pablo Motos. Los reyes catódicos.
Así pues, olvídese del lío judicial entre partidos; la corrupción, el precio de la vivienda, la inmigración, la sanidad pública o la educación: temas de 'cuñao'. A David Broncano ya lo había visto un poco en 'La resistencia' y a Pablo Motos zapeando de pasada. ¿Debía dejar la lectura para contemplar a la madre de todas las batallas? Qué falta de responsabilidad la mía.
Durante tres noches fui saltando de uno a otro, del bailecito de Pablo Motos a la decoración de rastrillo de Broncano. El primero suele llevar a invitados que no conozco de nada, no sé, un rapero, una actriz, un cantante… Descartado el plato fuerte del programa, para uno ya todo va cuesta abajo. Motos no es cómico, pero sospecho que la batalla por las audiencias que le ha planteado la televisión pública le está afectando seriamente. Se le ha puesto la cara como una lombarda.
A Broncano, que se ríe de sus presuntos chistes, le falta la kipá para parecer un agente del Mossad, que es más o menos la cara que se me queda a mí cuando escucho las preguntas de adolescente que lanza a sus invitados: que cuánto dinero tienen, que si se masturban con frecuencia o si les va la zoofilia.
Quizá mi vaticinio resulta tardío, pero conociendo la idiosincrasia patria se lo va a llevar crudo. Mi dinero, digo. Ante esta gran guerra por las audiencias, me declaro desertor. Menos mal que internet me procura el consuelo de 'El orgullo del Tercer Mundo'. Faemino y Cansado son la tercera España.