¿Se integran los alumnos inmigrantes en Navarra?

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Luis Landa

Publicado el 11/10/2024 a las 05:00

El curso escolar 2024-25 lleva un mes de reciclaje. Han sido días de adaptación y de encajar a los niños y jóvenes procedentes de otros países. En este primer cuarto del siglo XXI hay un proceso imparable de familias inmigrantes que se desplazan hacia otros lugares. Dos son las causas: unas vienen con la ilusión de buscar trabajo con una mejor remuneración, que conlleve calidad de vida; otras, por causas políticas. Como consecuencia, la sociedad española es una sociedad de acogida. Hay que integrar a los niños y jóvenes en el mundo educativo. De emisor se ha convertido en receptor. Por tanto, dentro de esa estructura se encuentran los hijos que necesariamente tienen que convivir en la escuela con otros alumnos de distintas culturas, provocando un gran choque: inmigrante-nativo. Se enfrentan a un nuevo proceso de adaptación a las costumbres, nuevos modelos de aprendizaje, incluso, un nuevo idioma. En primer lugar, hay que investigar si las dificultades de acomodo se producen en el ámbito social o en el ámbito escolar. Hay dos términos que debemos aclarar: emigrar o grupo de personas que cambia de residencia al salir del país de origen; inmigrar, país del destino o llegada de personas a otro lugar.

Apreciamos que el rechazo al alumnado inmigrante se va corrigiendo, y se aceptan los conceptos de integración o interculturalidad. Un 78% del profesorado acepta que haya inmigrantes en las aulas y solo el 2,4% muestra actitud negativa porque le desborda; el resto no responde.

En Navarra, la escuela pública sigue acogiendo a la mayoría de inmigrantes, con un porcentaje de 82% frente al 18% de la concertada y privada. Sobre todo los alumnos con necesidades educativas (integración tardía, discapacidad o aprendizaje lento) lo asume la pública en un 70-80%, excepto los estudiantes con altas capacidades que supone un 60% a favor de la concertada.

Como dice el Consejo Escolar, no es tan influyente en el proceso educativo el origen de los alumnos que vienen cada año, sino las necesidades específicas individuales (refuerzo y apoyo), que pueden verse también en familias del exterior instaladas años atrás en Navarra o se han nacionalizado recientemente. Los alumnos extranjeros en Navarra proceden sobre todo de África (4.500), países latinos (3.050) y Europa (1.500) y en menor número de Asia.

Uno de los problemas más graves para la integración es la competencia comunicativa en castellano o en vascuence, es decir, el desconocimiento del idioma, tanto para su desarrollo de conocimientos como para su evolución personal y social. En Navarra hay 1.550 alumnos con apenas conocimiento del idioma, algo más de un millar en Primaria y el resto en Secundaria, teniendo que implantar los profesores varias velocidades en cada una de las aulas. La inserción natural no es suficiente, por lo que necesitan un refuerzo dentro o fuera de la clase para dominar la lengua vehicular del colegio. Navarra es una comunidad con una buena implantación de la integración con refuerzos y apoyos. La presencia de estos alumnos en Navarra no hay que considerarlo como un estorbo o problema sino como un enriquecimiento con nuevas culturas minoritarias y un desafío del ejecutivo foral que tiene la obligación de realizar una inserción escolar lo menos traumática posible. En una palabra, se necesita implantar una convivencia intercultural para formar jóvenes críticos, pero al mismo tiempo responsables y participativos.

Como diría el poeta romano Horacio: “Aquellos que cruzan el mar cambian de cielo, pero no de alma ni persona”.

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