Biden y el futuro de la OTAN

Publicado el 04/09/2024 a las 05:00
Del 9 al 11 de julio pasados, la OTAN celebró en Washington D.C. la Cumbre conmemorativa de su 75º aniversario, con la participación de sus 32 países miembros. Aparte de celebrar dicho aniversario, la Cumbre se convocó con el objetivo de destacar la fortaleza y unidad de la Alianza Atlántica,especialmente en un momento crítico para la seguridad global.
No obstante, dicha agenda estuvo también marcada por la salud del presidente Joe Biden, el futuro de la carrera presidencial y cómo dicha salud podría afectar al resultado de las elecciones en EEUU. Biden abordó varios temas clave, incluyendo el apoyo continuo a Ucrania y las relaciones con China. Aunque cometió algunos errores significativos, como confundir a Vladimir Putin con Volodímir Zelenski, logró evitar un descalabro significativo, pero, al mismo tiempo, abrió un debate acerca de su salud y su capacidad para liderar unas elecciones presidenciales.
Algunos líderes europeos, como el canciller alemán Olaf Scholz, expresaron públicamente su confianza en la capacidad de Biden para seguir al frente de la Casa Blanca. Sin embargo, la preocupación por su salud y la posibilidad de que Donald Trump, quien ha cuestionado de forma constante el valor de la OTAN como alianza global de defensa colectiva, vuelva a la presidencia, añadieron una capa de tensión a la Cumbre.
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En un primer momento, Biden defendió su candidatura a la Casa Blanca y aseguró que ganaría a Donald Trump en las presidenciales. “Lo vencí una vez y lo haré otra vez”, sostuvo. Diez días después de la finalización de la Cumbre de la OTAN, el 21 de julio, y ante presión de los medios de comunicación locales y redes sociales (incluso con burlas de Trump ante el cambio de los nombres de los líderes ruso y ucraniano), y tras un nuevo “lapsus mental” en los márgenes de la Cumbre de la OTAN en el que se refirió a Kamala Harris, como “vicepresidenta Trump”, Joe Biden anunció su retirada de la campaña electoral estadunidense. Desde la nominación, Kamala Harris y su aceptación oficial el 22 de agosto como candidata demócrata a la presidencia de EEUU, su popularidad no ha parado de crecer. Ello ha repercutido de forma notable en la recaudación de fondos: su campaña ha logrado un récord histórico de 540 millones de dólares en un mes. Sin embargo, su popularidad en las encuestas ha sido variable, situándola 7 puntos por debajo del candidato republicano Donald Trump.
La mayoría de los aliados de la OTAN están preocupados acerca de las consecuencias potenciales que podría tener el regreso de Donald Trump a la presidencia de EEUU. Entre esas posibles consecuencias se encuentran la reducción del compromiso estadounidense a la Alianza (Trump ha criticado repetidamente a la OTAN y ha sugerido que Estados Unidos podría reducir su compromiso con ella si los países europeos no aumentan su gasto en defensa) o la inestabilidad en la ayuda militar a Ucrania (Trump ha mostrado una postura más conciliadora hacia Rusia). La retórica de Trump podría también exacerbar las divisiones dentro de la OTAN, especialmente si algunos países no cumplen con los objetivos de gasto militar.
La Cumbre de Washington trató de señalar la estrategia OTAN para transformar el sistema de defensa global de Occidente frente al programa totalitario que lideran China y Rusia. En ese contexto Zelensky y los mandatarios de Japón, Australia, Corea del Sur y Nueva Zelanda respaldaron una hoja de ruta que apunta a frenar las ambiciones geopolíticas de Xi Jinping y Vladimir Putin. La Alianza continental exhibe a Rusia como una amenaza consolidada y considera que China es la autora ideológica de un programa geopolítico que pretende convertir los conceptos básicos de la democracia occidental en papel mojado. Además, las acciones desestabilizadoras de Irán están afectando a la seguridad euroatlántica. Corea del Norte e Irán están alimentando la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania proporcionando apoyo militar a Rusia.
La OTAN todavía no ha ofrecido a Ucrania su membresía en la organización. Este punto es extremadamente difícil y complicado dada la ambigüedad que reina en el ambiente, lo que implica que será muy difícil que los aliados se pongan de acuerdo y se cumplan las condiciones. Ya en la Cumbre de Vilna (Lituania, 2023) Alemania dejó claro que a Ucrania no había que hacerle propuestas de membresía atlántica sino de ayuda económica y militar tanto como fuese necesario para defenderse de Rusia.
En cuanto a la situación en Gaza, se ha observado que no ha sido un tema central ni destacado dentro de esta Cumbre 2024. El comunicado conjunto final no ha mencionado el conflicto, y la mayoría de los líderes tampoco abordaron la situación durante sus discursos ni declaraciones públicas, lo que ha llevado a algunos analistas a referirse a una “doble moral” de la Alianza Atlántica, ya que mientras el conflicto en Ucrania ha sido el tema central de la Cumbre, el asunto de Gaza ha recibido poca o ninguna atención. La salud de la OTAN dependerá de su capacidad para adaptarse a los desafíos actuales, mantener la unidad de sus miembros y seguir siendo una organización relevante en la defensa de la estrategia global.
Joaquín Garro Domeño. Doctor en Seguridad Internacional