"Antes había un tipo que bautizaba las operaciones policiales y ahora debe aburrirse, así que busca epítetos para definir el hecho, por ejemplo, de dejar la basura fuera del contenedor"

Actualizado el 27/08/2024 a las 23:47
En el catálogo creciente de infracciones administrativas con las que se regula lo que antes regulaba la buena educación, leo que ha nacido el ‘bolseo’.
En Pamplona hay ‘bolseo’ no viene en el diccionario de la RAE o al menos se refiere a cinco acepciones, pero ninguna es la que aquí se trata.
‘Bolseo’, que suena a boxeo pronunciado de manera caribeña, se refiere a la acción de ‘bolsear’, esto es dejar basura fuera del contenedor, uno de esos nuevos delitos a perseguir sin descanso. No pudiendo luchar contra los crímenes de siempre, se inventan otros distintos y les ponen nombres.
Antes había un tipo que bautizaba las operaciones policiales y ahora debe aburrirse, así que busca epítetos para definir el hecho, por ejemplo, de dejar la basura fuera del contenedor.
Toda la maquinaria coercitiva municipal se ha puesto en marcha para arrestar a los que ‘bolsean’ y han sacado la porra de la infracción. Hasta se han constituido patrullas que van por Pamplona mirando dentro y fuera de los contenedores por si no has separado los plásticos o se te ha quedado una bolsa fuera, no te digo una silla rota, y te conviertes de inmediato en un peligroso ‘bolseador’ y te puede caer un marrón de mil pares.
Empiezan avisando, y después, si dejas junto al contenedor un ‘voluminoso’ -otro neologismo al que no han podido resistirse-, te pueden cascar 3.000 euros de multa. Pronto redoblarán la vigilancia, una noche, después del telediario, el inspector Zabalza se camuflará disfrazado de tele antigua y pondrán francotiradores en las azoteas de Berrioplano, que es donde, dicen, más se ‘bolsea’, con perdón.
Si organizas lo del Tsunami Democratic, fue una ensoñación política y si no lo fue, te amnistían, pero como te dejes una bolsa sobre el bordillo, te fusilan al amanecer. Igual es que desde la pandemia nos volvimos carajotes y perseguidores, o es que ya lo éramos y entonces floreció toda una generación de tontos de visillo que llamaban a la pasma si bajabas dos veces al perro, llenaron el suelo de flechas y de rayas, de QR y de 'cartelicos' con aforos, pobre gente que ahora cree que, si en Málaga te ponen 3.000 euros de multa por jugar a las palas en la orilla, es señal de que viven en un país mejor.