Una Europa que camina en el alambre

El día después al bombardeo cruzado entre Israel y Hezbolá y al nuevo ataque ruso contra civiles en Ucrania, Borrell pidió en Pamplona mayor unidad como única opción de supervivencia de la UE

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Editorial DN

Publicado el 27/08/2024 a las 05:00

El mundo “áspero, difícil y cruel” que dibujó este lunes en Pamplona Josep Borrell se empeña en cumplir letra por letra con la definición aportada por el Alto Representante de la Unión Europea. Desde Gaza a Ucrania, de Alemania a Inglaterra o desde el Líbano al Mar Rojo, el empleo de la fuerza como argumento para resolver los conflictos crece de forma tan alarmante que los sobresaltos ya casi se superponen. 

Y aquí, en el corazón de Europa, pocos parecen aceptar la perversa lógica de estos actos.

 El que fuera firmante por parte del Estado del actual convenio económico de Navarra volvió ayer a Pamplona para recibir un homenaje. Esta vez como hombre fuerte de la Unión, adalid del europeísmo y 'Pepito grillo' que despierta conciencias. 

“Los europeos no estamos listos para hacer frente a la dureza del mundo”, lanzó desde el atril al recoger el II Premio Internacional Navarra puerta de Europa, entregado en el marco de los VI cursos de verano que organizan 'Diario de Navarra' y Equipo Europa. 

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Y lo dijo en el mismo día en que Ucrania, país invitado de los cursos, se despertaba con el mayor ataque de misiles y drones rusos sobre los cuatro costados de su territorio. Un ataque cruel -otro más-, destinado a acabar con las instalaciones energéticas ucranianas y cebarse con la población civil. 

Horas antes, Hezbolá lanzaba 300 cohetes sobre Israel mientas el país hebreo bombardeaba las lanzaderas de la milicia en el Líbano. Y también este domingo se sucedía la sinrazón en forma de apuñalamientos, primero en Alemania y después en Londres, en plena celebración de su carnaval. 

Desequilibrios demográficos de la inmigración, los límites del derecho a defenderse israelí frente al respeto a los Derechos Humanos en Gaza o el imperialismo más salvaje que encarna Putin. 

La democracia y la paz que supo construir Europa tras la segunda guerra mundial caminan hoy en el alambre y es papel de la ciudadanía no darla por segura y estar dispuesta a ciertas renuncias. Primero con la deuda y ahora quizá también vía impuestos enfocados en un mayor PIB común para la UE. 

“Europa no tiene futuro si se retrae sobre ella misma y trata de construir muros suficientemente altos para protegerse del resto del mundo”, concluyó Borrell. Es hora pues de una Europa comprometida si quiere sobrevivir.

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